domingo, 3 de julio de 2016

LIMBERT CARIOS ZAMBRANO, EL SOBRINO ELÉCTRICO

Por allá... en el recuerdo
Desde hace bastante tiempo tenía la firme idea de escribir algo sobre el sobrino Limbert, ah, pero ¿por qué yo quería escribir sobre este sobrino?, se preguntarán algunos, pues bien, la respuesta requiere que les hable del contexto histórico...
Sucede que hace años mi hermana Josefina lo parió, ja, no imaginan ustedes, queridos lectores, lo que yo, desde esos iniciales días suyos, pude ver en la criatura recién nacida y en sus dos primeros años de vida... ¿Que qué vi?, vaya, veo que ustedes son muy impacientes, tengan calma. Bien, les decía que este sobrino en esos primeros añitos de vida, con su cabello catirito (porque así lo tenía, en serio), y sus ojos sonreídos (vaya, primera vez que escribo esta frase de "ojos sonreídos", me gusta, la usaré más a menudo), les decía que... ah, sí, estaba en lo de sus ojos...

De izquierda a derecha: 1)  Limbert y su mamá (la tía refina) en el bus en Londres;
2) mi madre (Petra María, con su sombrerito refino), con Josefina y Limbert
 (creo que fue en Londres por la vestimenta del hombre que está detrás);
3) Limbert con Luis Ernesto (hijo de mi hermano Luis Cala); 
 4) Limbert con los hijos de mi hermana Carmen Cira (Karen, en brazos,
 Hugo, de pie, y Robert). 



Limbert y algo de las Cien décimas póstumas a mis padres
No conseguí otra foto mejor de ese tiempo, ah, pero no crean que yo tengo todas sus fotos, no, no, no. solo tengo algunas que me dio su madre cuando yo estaba escribiendo el libro de las Cien décimas póstumas a mis padres (cuando les escriba algo en cursiva, casi siempre se tratará de una obra, un periódico, revista... cosas del mundo editorial... ya les contaré), y en cuanto a las Cien décimas... también requerirá otra entrada pues es un libro que... epa, les dije que era tela de otro relato, por favor, permítanme proseguir con mi artículo sobre Limbert; no me interrumpan tanto...

Si, sé que me dirán que ahora está muy grande en 
esta  foto y que les venía hablando cuando él era 
un bebé, ah, pero los años pasan rápido y el niño
fue creciendo, o ¿es que ustedes piensan que  los 
demás no crecen? 
(la verdad: no  encontré otra, snif)

Comienzo del baile, su pasión
Sabemos muy bien que todas las personas --por lo menos es lo que siempre he sostenido-- viene con algún don o virtud a este mundo, y sabemos (otra creencia de quien escribe) que muchas pero muchas personas no utilizan los dones que llevan dentro de sí.
Limbert vino con el don del ritmo, esto es: que el golpe de la percusión, unido a la melodía de cualquier canción bien hecha, le sacude la espina dorsal y no puede evitar que sus músculos presionen a su esqueleto para comenzar a llevar el son que entra por sus oídos. En palabras llanas: le es imposible evitar el bamboleo del cuerpo cuando suenan los arpegios y el acompañamiento musical y rítmico de los cueros, del timbal, del bongó, de la conga.
En esta foto Limbert está de espaldas, el del traje negro, 
está delante del grupo al dirige en el gym, quizás él en ese 
momento le pasó por la mente que lo que estaba ante su 
vista (los seguidores de su baile) eran  parte de lo que él 
siempre ha sentido: la electricidad por el baile. Esta foto 
forma parte de un video que intentaré montar el final, les 
digo que intentaré pues no sé hacerlo, entonces, si no ven 
el video es porque no supe cómo hacerlo, ja, y ustedes ni
imaginan lo difícil que es hacer algo, como este blog, sin 
contar con ayuda profesional, jajaj, no imaginan.

Antes de caminar, Limbert ya sabía bailar
Bien, les decía... a ver... a ver... ajá, les hablaba de las fotos del sobrino. Prosigo: en esos días (recuerden que les vengo hablando de los dos primeros años del sobrino Limbert), él no podía escuchar una música porque inmediatamente comenzaba a mover el cuerpo, sí, aunque ustedes no lo crean, él tendría un año, quizás, pues estaba aprendiendo a caminar, pero ya sabía bailar, jajaja, y mucho. Tanto así que todo el mundo lo iba a ver a la casa (me refiero a las amigas de mi hermana Josefina), y él comenzaba a bailar ante cualquier visitante, jajajaj, parecía que cuando escuchaba música se convertía en niño eléctrico, pues era como unas pilas que se le activaban (hoy, en pleno año 2016, él prosigue igual de eléctrico, ya verán en las fotos que montaré más abajo, o en un pequeño video suyo. Entérense también que sería el primer video que monto pues no tengo experiencia en eso, pero lo intentaré).
De izquierda a derecha: la tía Imelda, la tía Refina (ya es famosa),
mi madre (Petra María Rodríguez de Zambrano), Brigitte (fotógrafa del mundo),
la mexicana Ruth (hermana de LImbert), Vanessa (con su hermosa sonrisa),
y "el eléctrico" Limbert
He montado esta foto porque, como no tengo otras cuando Limbert tenía nueve, diez, once... años, me pareció excelente montar una de mis preferidas, la madre del siglo XX, la Petra María Rodríguez de Zambrano, la que me trajo al mundo, la que... vaya, otra frase encantadora: "la madre del siglo XX",  sí, sí, me gusta, la usaré a menudo.


La foto que habla de un momento, de una vida, de un Londres y sus buses
Y ya que estamos hablando de esos iniciales años de Limbert, les comentaré, apreciados lectores, de una realidad confusa para mí: les hablé de cuando él bailaba eléctricamente ante los visitantes, sí, lo recuerdo y sé que ustedes también (porque lo acabo de decir dos párrafos arriba), pero lo que recuerdo luego de esos iniciales momentos es una foto cuando él y su madre (la tía refina) salen en una foto en un bus en Londres, sí, sí, en serio, voy a buscar la foto y la montaré para vengarme de algunos lectores que pensaron que estoy mintiendo, ja, decirme mentiroso a mí, a mí... ya verán cómo me vengaré cuando consiga la bendita foto que sé que la debo tener por alguna parte. 

Esta es la bendita foto tomada en un autobús
de Londres, noten la hermosura de la tía
REFINA (sé que algunos me dirán 
que esta foto se repite, sí, es verdad,
pero la puse porque quise; vaya, 
tremenda respuesta la mía, ¿verdad?)

Salto de aquellos iniciales años al 2016
Queridos lectores: ¿recuerdan esas películas cuando ustedes, en medio de la trama interesante, leen con desgano un letrero que les sale en pantalla donde dice "ten years later"?, jajaja, seguro que lo recuerdan y saben que muchas veces hasta rabia les ha dado, ah, cáiganse pa´trás como Condorito, pues en esta pequeña biografía pasa lo mismo, es decir, ya veremos a un Limbert adulto que sigue la pasión con que nació, jajaja. Sé que muchos de ustedes se quejarán porque les resumí, o mejor, los dejé sin datos del "eléctrico" durante sus años mozos, pero,  vaya, ¿ustedes creyeron que yo iba a hacer una biografía dia por día del susodicho?,!nooooo¡, es solo una pequeña reseña tipo homenaje porque se lo merece,  ¿o no?, o será que ustedes quieren que yo me ponga a detallar toda la vida del homenajeado y me olvide de sus logros personales?, vaya, eso es envidia.
Entonces para quitar la envidia que se ha asomado por las virtudes de pasión del sobrino, como que mejor me olvido de ellos y coloco otra foto de las que titulo "fina", vean:
La llamo "fina" porque fue tomada a escasos cinco minutos después
de que había terminado la clase dirigida por Limbert en el gym del
Centro comercial el Recreo. Esta foto es reciente, fue tomada en abril
de este año 2016. En ese momento Limbert nos explicaba algunas técnicas
que utiliza en la bailoterapia fantástica que desarrolla en sus muchos alumnos.
Nota: el de camisa roja es el amigo Néstor Garrido, y el de camisa azul, Williams Gómez,
alumnos de Limbert.

Caras risueñas en grupo
Muchas veces, ante una foto que queramos tomarle a algunas personas, les decimos "ríete", "di Wisky", "pela los dientes" o... pero, otras veces encontramos a personas que están ante la cámara y  se muestran risueñas, a las que no tenemos que decirles nada para que nos muestren la hermosura que llevan por dentro, este fue el caso que nos encontramos Rita y yo (ya sabrán de Rita) ante las caras risueñas de los alumnos que Limbert dirigía esa tarde (de abril de este 2016), cuando fuimos a visitarlo, en vivo, en su bailoterapia de un centro comercial muy famoso de la gran Caracas. Para muestra un botón. Ah, presten atención, queridos lectores, a las miradas sinceras y gesto sincero de aprecio de los fotografiados, tanto por estar con Limbert, así como por aparecer en esta foto histórica.

Sé que no hace falta describir la emoción de estas personas por
estar en una foto con su profesor Limbert (ah, en la última fila
vemos a César,  con camisa azul, ya hablaremos de él).


Testimonios de algunos entrevistados 
No podíamos quedarnos sin hablar con algunas personas participantes del baile, o mejor, alumnos de Limbert. Para ello esperamos a que terminara la sesión de bailoterapia y nos reunimos aparte y... lean:
Williams Gómez, 42 años, abogado, con cinco años en el gym: "el baile me motiva a venir; me transmite vibra, energía. Aquí encontramos compañerismo, amistad y respeto. A través del baile se drena el estrés diario del trabajo, además, me da seguridad y me hace más extrovertido. En cuanto a Limbert: es todo un profesional".

Nestor Garrido, 51 años, periodista y profesor universitario, padece hipertensión arterial, tiene tres años en el baile: "me ayuda a socializar, como trabajo mucho por internet y no tengo mucho contacto con la gente, además de quemar calorías, el baile aquí me ayuda en la parte social, a reunirme con toda esta gente hermosa. Además, me gusta moverme, oír música, aprender pasos nuevos. Necesito el ejercicio para el mejoramiento de la salud. El ambiente es agradable, con gente diferente, hay compañerismo. Limbert hace pasos sencillos y libres. No hay coreografía rígida. Sobre Limbert: sabe muy bien lo que hace y mantiene al grupo animado en todo momento".  

Néstor Garrido (camisa roja) y Williams Gómez, al terminar la sesión
de bailoterapia. Queremos resaltar las sonrisas de estos dos
profesionales que demuestra satisfacción por tener la
voluntad para estar en forma y listos para los
altibajos normales de la vida.


Yessenia Aponte, 30 años, TSU en Organización empresarial y Licenciada en Contaduría Pública, trabaja en una entidad financiera. Baila desde los tres años de edad, especialmente danzas tradicionales, salsa casino y danza árabe. Tiene cinco años bailando en el gym en bailoterapia. "el baile me mantiene activa, es una forma de liberarse y de expresar emociones, alegrías, tristezas. Me gusta expresarme a través del baile, pues con él aprendí a ser extrovertida y a no tener miedo escénico; el baile es un momento mío. En cuanto a Limbert: es excelente persona, transmite alegría y sus clases son fáciles"

Yessenia Aponte con Limbert, 


Un abrazo a todos y una nota nostálgica

1) Limbert y César; 2) foto de reunión familiar en El Laguito (Fuerte Tiuna;
el día de los primos, 22 dic 2014); 3) Rita y Limbert; 4) en el aeropuerto para despedir a Brigitte


La vida parece que pudiera definirse como unión de momentos; espacios de tiempo en los que, por razones desconocidas para los humanos, nos vemos intercambiando opiniones con personas a las que nunca habíamos visto. Es como un gran espacio de acertijos donde cada día, cada paso, nos ofrece perspectivas insospechadas para reunirnos con otros seres humanos que poseen, sin lugar a dudas, un mundo muy personal con actividades propias, como el caso de las personas con quienes compartimos en esta pequeña reseña del trabajo del sobrino Limbert.
Simultáneamente con ese conocimiento de otros seres también se presenta el aspecto nostálgico cuando sabes que ya los conociste y que terminó ese momento de fotos, de conocimiento mutuo, de risas del momento, de apretones de manos, en fin, ustedes saben a qué me refiero. Bien, para no hacer más larga esta despedida, les dejo, para el recuerdo y para la historia, otras fotos de ese día en el gimnasio de la bailoterapia. Son fotos que, de una manera u otra consiguen detener un pequeño espacio de tiempo en el que estuvimos juntos en ese día, y al mismo tiempo sirven como referencia obligatoria para fortalecer los vínculos propios de cada momento. Un abrazo a todos y muy bien por estar en estas fotos históricas.

Con Rita, ella ayudó mucho en la entrevista,
tomó las fotos y las clasificó, transcribió los 
testimonios, y puso la sonrisa para esta foto. 
No podía faltar el alumno y uno de los más
constantes bailarines de las clases del
sobrino Limbert: César

Foto para el buen recuerdo de un día en el gimnasio con Limbert
y con la bailoterapia


Les comento, amigos lectores, lo siguiente, mejor dicho, les confieso: después que hice las primeras entradas del presente artículo, hablé con Rita, y ella (quien sabe mucho más que yo sobre esta faena de montar fotos), hizo un trabajo estupendo con las fotos que están juntas o pegadas en forma horizontal, y, como yo no quería deshacer el trabajo ya hecho, entonces decidí colocarlas al final, lo cual hago a continuación, entérense:
De izquierda a derecha: 1)  Mi madre (Petra María), mi hermana Carmen Cira con dos hijos suyos (Hugo y Robert), Limbert (con saco blanco y un título o diploma en la mano), y Josefina. 2) Josefina, Mamá, Limbert, Luis C y Carmen Cira; 3) Limbert tipo artista con las manos en los bolsillos. Nota necesaria: las fotos que vean como con manchones blancos es porque fueron tomados de un portarretratos y el vidrio del mismo hizo reflejo en la cámara.


De izq. a dcha: 1) Limbert con su madre refina y su hermana Ruth; 
2) Limbert, Ruth y Brigitte; 3) mi hijo Carlos Alberto, Brigitte, Ruth y Limbert; 
4) Foto histórica (Limbert bailando con su madre); 5) Limbert, Brigitte y César.
Espacio para el video que se hizo en el Centro Comercial El Recreo (9 marzo 2016)
Bien, no pude montar el video pues la pc me dice que "imposible montar el video pues tiene más de 100 MB", entonces será en otra oportunidad.

Para finalizar esta entrada: en estos días próximos Limbert se dirige hacia México, Dios quiera que todo le salga bien en ese nuevo destino que le espera y que debe ser para su bien. Me queda el consuelo de haberle podido hacer este pequeño homenaje antes de que partiera para esa hermosa tierra mexicana. Espero también que pronto tengamos buenas noticias suyas donde nos diga cómo le va por esos lugares donde, de seguro, seguirá con su baile, con su pasión, con la llama interna de mover el esqueleto y delante de otras personas que sabrán apreciar su talento de "eléctrico". Un abrazo para el sobrino y mis deseos porque estas palabras del presente blog familiar lo acompañen en cualquier lugar que pisen sus pies.

Y la nota obligada: comenzamos este blog con las notas iniciales de nuestros queridos familiares que iniciaron el recorrido Desde la Trampa, Mérida, para el mundo, Papito Rosalino y su esposa Ramona Dávila, de quienes salieron varios hermanos que, poco a poco, irán apareciendo (todos) en alguna entrega, de ellos nació mi madre Petra María, de esta mi hermana Josefina, y de esta tía refina, nació el homenajeado de hoy, el sobrino Limbert; quien, siguiendo el nombre del blog, ayuda a perfeccionar esto de que sigue La Trampa exportando gente para el mundo, en esta oportunidad, a Limbert hacia México. Qué bien.



FELIZ VIAJE, LIMBERT
DONDE ESTÉS IRÁS CON 
EL RECUERDO DE LA FAMILIA
3 JULIO 2016