sábado, 31 de diciembre de 2016

El viaje a Mérida, La Trampa, y el primo Alberto…



El viaje a Mérida, La Trampa, y el primo Alberto…
Desde este marzo de 2016 a esta fecha (noviembre) ya han pasado varios meses como para pensar y repensar lo que sucedió en ese viaje a la tierra donde nací, Mérida.
Antes de iniciar con el relato de mis recuerdos, les confesaré algo: este viaje significó para mí una especie de reencuentro, quizás conmigo mismo, pues mi mente viajó hacia algunos momentos de mi infancia cuando visité esos lugares andinos.
Bueno, la verdad es que no tengo muchos recuerdos de los que pudiera acordarme para retrotraerme a esos lugares, sin embargo, en vista de que mis padres nacieron y se criaron en esos espacios, tal vez por eso he querido “buscar” en mi memoria datos sobre aquellos tiempos, pero no hallo. Y quizás esta sea la causa verdadera por la que estoy escribiendo esta entrada, o, para ser más sincero, como para intentar ocultar la enorme culpa que siento por no haber entendido, desde hace muchos años, que los demás, los primos, tíos y afines, eran tan iguales de imperfectos como yo, jajajaj, bueno, eso lo entiendo ahora, y muy bien. 

Sobre la ruta hacia La Trampa y las crucecitas 
Nos dirigimos desde Lagunillas en ruta hacia La Trampa. Íbamos en la camioneta del primo Alberto, con Adriana, esposa del primo y madre de sus retoños hembras Alessandra de 14 años y Ágata de 4. Comenzamos el ascenso. A mi mente, y viendo los farallones que quedaban a nuestro lado izquierdo, vinieron aquellos momentos de angustia que, cuando niño, yo sentía al notar esos precipicios. Por supuesto, la remembranza también se debía a las muchas crucecitas que se encontraban en la orilla. Recuerdo que escuché dentro de la camioneta algunos chistes sobre borrachos o apurados que en un abrir y cerrar de ojos enrumbaron sus vidas hacia los farallones.


En esta foto tomada por Rita no se ven las crucecitas pero sí
 pueden inferirse a causa del precipicio que se destaca.
Nótese también las nubes, es decir, casi estábamos
en el cielo y hum con cruces, ¡qué va!; los

valientes quedaron allí.


También recuerdo que callé ante lo que yo pensaba de las cruces del camino: cuando ríes, tomas, bailas, te desenfrenas y permites que tu entendimiento se arrope con gustos o acciones que rayan en conceptos alejados de lo que es normal, esto es, de la palabra de Dios, estás permitiendo que el cerco cobertor con que viniste al mundo se deteriore, quedas sin protección y ¡zuas!, directo al precipicio de la mano del que siempre ha estado esperando que te rebeles, que te apartes del camino correcto, para hacerte uno de los suyos, sabes bien de quién te hablo: del príncipe maligno que domina al mundo. El que entrará en tu vida solamente cuando le abras la puerta, antes, nunca.

Volví mi atención hacia quienes viajaban conmigo en la camioneta: el primo Alberto, con su rostro de buena gente y sus palabras familiares; la sonrisa de Adriana me decía que ella estaba en lo correcto; la mirada dichosa de Rita por disfrutar el paisaje que estaba ante sus ojos; las dos hijas del primo, cuyas inocencias las sacaba de toda sospecha; y yo, caramba, ahí sí me encontré en un problema. Yo, es decir, mis actos en esta vida eran los que me parecían más sospechosos como para hacerme pensar que ya habría perdido el cobertor con que nací y que, tal vez, habría perdido en una de esas tantas calles y rostros parecidos de los lugares donde había yo vivido. 
Por un instante me sentí muy cerca del “zuas”, fijé mi atención en la orilla de la carretera y no miraba ninguna cruz que se acercara a mi vida. No, no. Además, pensé, Dios no permitiría que otros seres inocentes… por mi culpa. De repente algo me sacó de mis cavilaciones y  volví a la realidad, ya habíamos adelantado algo en la carretera y nos acercábamos a las primeras casas cerca de La Cuesta.


Intenté montar tres videos, pero solamente este 
fue el que se pudo montar, nótese la voz 
del guía, el hijo del sombrerúo mayor


No sé por qué, pero el primo detuvo su camioneta ante una humilde casita donde conocí los ojos hermosos de un hombre barbudo, anciano, llamado Felipe

El abuelo Felipe, sus familiares.  
Se me extravió el papel donde anoté sus datos.


Me senté a su lado, me tomé unas fotos con él. Lo abracé. Supe al instante que jamás lo vería de nuevo. Mientras lo observaba, en mi mente hacía nido la feliz idea de que este viejito, en algunos momentos de su vida, posó su mirada en mi madre Petra María Rodríguez de Zambrano, lo bendije mentalmente. Lo abracé de nuevo y le dije: “Dios te bendiga”. Sé que él no entendió nada de lo que yo quería decirle, pero mi madre, que siempre está conmigo (pues soy su continuación) sonreía desde el lugar donde Dios la tiene. 


Sobre La Cuesta o zona alta de La Trampa 
Paradas obligatorias en la subida hacia La Trampa. 


Continuamos el ascenso y vimos el letrero que jamás pensé que existiría: “La Trampa”. Esas letras estaban en un cartel verde, ¡caramba!; sé que dicho cartel es muy usual en todas las carreteras, sí, pero es que para mí la que llega a La Trampa no es muy común. Recuerden que les hablé de los farallones y de las crucecitas, jaja, cáiganse pa`tras como Condorito, aunque hoy día está asfaltada (elemento que fue innovador para mí), en algunas partes o curvas de la carretera no caben dos carros, uno de ellos tiene que detenerse, adelantar o retroceder para darle paso al otro. Sí, es de película. 

¿Preguntan, ustedes, lectores, que si yo estaba chorreado?, jajaja ¿creerán ustedes que soy miedoso y una carreterita me asusta?, ¿creen eso?, pues sí, créanlo; gracias a Dios que el primo Alberto manejaba con precaución, sé que él sabía la importancia de los pasajeros (no me refiero a mí sino a sus hijas y esposa). Miré a Alessandra y a Ágata, y dije mentalmente: “gracias Dios porque ellas vienen conmigo”.


Por fin llegamos a la famosa Cuesta, la que muchas veces oí nombrar por mi madre Petra María Rodríguez de Zambrano, en aquellos momentos en que ella, haciendo retrospección por alguna semejanza doméstica nombraba ese lugar. Una Cuesta con plaza y todo, jajaja, fiiina 
La camioneta blanca es la del primo Alberto. Es la primera
parada en La Cuesta para conversar y conocer; la camisa
 azul que se ve en la distancia y a la izquierda es del 5to
 hijo vivo de Petra María


Nos acercamos a varias personas residentes del lugar. Les dije que yo era sobrino del tío Alberto Rodríguez e hijo de Petra María, jajaja, pusieron cara de rareza.
En esos instantes sabía yo que los entrevistados no les pasaba
por la mente que en mi pensamiento estaba mi madre, ahí,
caminando por esos lugares y quizás, los ojos de ellos,
la habrían visto en algún momento por el cual yo
daría años míos por volver a ver un minutito.
 Lo aprovecharía y mucho.

Me pareció que no les sonaron para nada esos nombres, me dije: “creo que mamá y el tío como que no eran muy populares por estos lados”.

Después de pasar lo que parecía ser la cresta de una montaña, realizamos una segunda parada, nos bajamos del vehículo, allí supe varias cosas: el corredor y la ventana (hoy azul) desde donde tía Edilia vio por primera vez a su galán (el tío Alberto) seguía allí, cual testigo mudo del inicio de toda una vida Rodríguez Rojas con ocho retoños que hoy han alargado sus raíces hacia toda Ejido y Barquisimeto (uno de esos retoños es el primo Alberto, con su Rodrigall florido). 
Aquí, la pareja que legó el R. R., tal vez la pareja del siglo
XX. La canción diría: "te acercaste a la ventana, le
mostraste tu sonrisa, en muñeca la montaste,
la viste sin grande prisa,  y en dos minutos

 escapaste".

Cruzamos la calle y entramos a un abastico el regente era un joven llamado Róger, hijo de Justino, ya va, ya va, no me apresuren, ya les diré quiénes son ellos. Resulta que el tal Justino es hermano de tía Edilia (al Justino lo vi solo en la foto amarillenta que colgaba en la pared al lado de los aceites para la venta).
De izquierda a derecha: la famosa bodeguita, el primo
Alberto con Róger detrás del mostrador y la foto
con Justino en camisa blanca.



Le dije “primo” a Róger y como él ya era un buen familiar mío, y yo su primo favorito, me fio, me dio en préstamo, casi 3.000 Bs. Jajaja, en serio. Ah por supuesto, si él no me hubiese visto con el primo Alberto ni loco me da ese dinero.
A veces, a veces lo llamo, y Róger se preguntará ¿y qué le pasa a este loco?, bueno, como mi madre no fue allí muy popular tal vez me dejó a mí esa misión, jajaj, eso, en verdad, creo en muchas oportunidades de mi vida.
Seguimos bajando, íbamos hacia el Rodrigall y yo con mis 3.000 en el bolsillo (se los pagué mediante transferencia cuando llegamos a Caracas; lo digo por si acaso sale alguno por allí diciendo que dejé deudas, que si tal y pascual, que si solo sé que no sé nada y demás frases afines que modificarían en mucho la reputación familiar que quiero ganarme, ajajajjaj, en serio).


Sobre la casa donde nació mi madre Petra María
En nuestro descenso, tal vez vimos otras casas, pero mi mente buscaba los recuerdos vagos que guardaba de la casa materna, la de Mamita Ramona. Por supuesto, nunca llegué allí en carro, pues llegábamos antes a La Cuesta y desde allí a patica hasta la casa del tío Pedro, el hermano de mamá. De repente, y señalando a la derecha del camino, el primo Alberto expresó con alegría: “esa es la casa materna”. 


Vaya, vaya, yo, ante esa vista, ante la montaña, la cerca, la reja nueva de la casa, ante sus techos que, aunque hoy cambiados, era la misma de mis recuerdos infantiles.
Y lo mejor, estaba ante la vivienda donde nació mi madre y sus dieciséis hermanos, la misma donde Papito Rosalino y Mamita Ramona hicieron su nido (les digo papito y mamita porque eso fue lo que siempre escuché decir de mamá o de algún tío). 

Ojos vivos de mis tíos, ojos buenos de mis padres, ojos
grandes que nos miran, y nos mandan sin razones
para todos, bendiciones. 

La misma casa (por fuera hoy es otra en un 70%), el mismo potrero donde yo tomaba leche recién ordeñada por tío Pedro, y donde yo, con un pequeño cuero de vaca que siempre estaba por allí, me deslizaba por la montaña inclinada del potrero (hoy día he visto esa práctica en fotos pero en el Rodrigall, el nuevo centro familiar, creo que así será).

A la izquierda, la entrada de la casa materna (la mirada
sube hasta la casita, arriba, el centro de todo lo que
Dios inició). Al centro, lugares por donde
corrieron mis tíos cuando niños, y a la
 derecha, la dama de hierro quien me
pidió prestado el cuero. 

Hoy día la casa y el potrero tienen dueños que no son de la familia, pero esa “pequeña” disconformidad no impidió que me apostara casi en la reja de palos que impedía la entrada a los “extraños” como nosotros los que llegábamos y nos bajamos de la camioneta. Llamamos a gritos (ah, todavía allí no hay timbre, no se pongan exigentes; el que llamó fue el primo). Que si esto, que si aquello, que venimos del otro lado del mundo, que somos parientes de quienes allí durmieron, que en nuestra sangre corre la gracia de… que los queríamos (creo que hasta eso le dijimos a los moradores con tal de que nos dejarán pasar algo más cerca de la vivienda). Seguro que algo los hizo condolerse, o tal vez mi madre Petra María no permitiría que su quinto hijo quedara sin entrar a esa histórica vivienda.

Nos abrieron la reja, abrazos con todo el mundo aunque no los conociéramos, jugamos con los perros del lugar, quienes corrían contentos por todo aquello, como si nos conocieran, y nosotros, sabiendo y sintiendo que de verdad éramos parte de aquel pedacito de mundo; que mi origen provenía de aquella vivienda, que mis ascendiente directa lloró, comió, jugó y se enamoró allí, mucho para un solo pensamiento. 


Rita, Adriana y Alessandra. Detrás: la puerta por donde
entraban y salían los dieciséis barrigoncitos. Por
supuesto que no imaginaban ellos que el
primogénito del tío Alberto nos
llamaría "Rodrigones" en
2016 y desde Italia.

Fotos hasta por los codos, con ellos y siempre al fondo, la casa. Caminé un poco hacia donde antes quedaba un baño y vi una batea, pipotes, y aproveché para mirar el otro lado de la casa. Quizás estuvimos allí unos diez minutos, pero fueron suficientes para volver a respirar el aire de mamá, sus voces y cantos cuando niña, sus primeros pasos, su… todo, vaya vaya, 63 años después de mi nacimiento, y en pleno noviembre de 2016, siento gran remordimiento o sentimiento de culpa por no haber llegado allí antes. Antes de que se perdiera lo que allí se perdió, y que todos sabemos muy bien qué dejamos perder. Una lágrima hoy día no remedia nada pero sí es prueba, por lo menos para quien escribe estas palabras, de que tengo la misma semilla viviente de mi madre Petra María y de mi padre Juan Francisco
Y por supuesto que fue la misma casa donde ellos se vieron por primera vez, eso es lo que creo. Vienen a mi mente las palabras bíblicas donde se nos dice: “No cambies los linderos que dejaron tus padres”.


Lectores, para no proseguir en este ir y venir de imágenes nostálgicas de un pasado que vio cortados sus pasos en un terreno que no es de la familia hoy día, creo que lo más sano es dejar ese lado de la historia en un relato que, con los años se fusionará con la fábula, para que todo quede en la mente y recuerdos de quienes vivimos esos días previos a la caída del imperio romano, y en su lugar, lo veamos como algo ficcional que vivimos, y que, aunque fantástico, quedó en eso, en una fantasía que se vivió. 
Ah, pero por supuesto que todo en la vida tiene un sustituto de igual importancia, por lo cual, la invitación es a que prosigamos gran parte de esa fantasía infantil en los espacios del Rodrigall 

No, no es una postal, es el Rodrigall, al centro, y algunas
maravillas de colores vivos que el primo Alberto cultiva
en su casita de hadas, lugar que parece ser el
sustituto del primario visto más arriba.

Es una pequeña casita, construida por el primo Alberto a escasos metros de la casa materna, ¿nos mudamos para allá?; es una muy buena respuesta a las preguntas angustiantes que durante años nos hemos formulado. Ah, por eso es que propongo que este 2017, y en el mes que disponga el primo Alberto, tomemos por asalto por dos o tres días, al Rodrigall para llevar a cabo el reencuentro del siglo. 


Sobre el Rodrigall y sus adornos florales 
Por un momento el sombrerúo dejó de serlo. Estábamos
llegando a la casita de hadas que parece esperar
a la familia completa. Así, si has pensado viajar
a Europa, te recomiendo que primero
visites esta casita. ja, es fenomenal. 


Lectores, les pido que tomen todas las palabras anteriores como el preámbulo necesario para darle entrada y presentarles al primo Alberto Rodríguez, el hijo mayor de mi tío Alberto, y sobrino de mi madre Petra María Rodríguez de Zambrano. Estaba pensando cómo justificar el arrancar con el primo de primero, pero las causas no las diré. Solamente comienzo con él porque… porque… porque hoy es martes.

El primo, el primo… tantos años sin verlo. Hoy me parece ver en él un retrato vivo del tío, en su laborar, caminar, en su terquedad por la siembra y por construir algo propio; un sitio para descargar tantas arrugas del alma, tantos pensamientos que no encuentran salida porque no queremos saber sus respuestas. 
Caminé junto a él por algunos lugares de su casa y podía notar cómo él estaba deseoso por explicarme el porqué de una mata, de una flor sembrada, de la laguna que está haciendo en su terreno, de las luces, las estrellas, la noche, la fogata de la cocina, y siempre con una sonrisa y los ojos y oídos bien abiertos para recibir lo que yo dijera.

Ah, qué primo, un enamorado de la naturaleza, de la “pacha mama” como él me repetía varias veces tratando de meterme en ese tema, en lo del cuidado por la tierra, por la siembra, por la importancia del árbol que da fruto y la de la matica de rosas. Y vaya, en este último punto creo que el primo se pasó, pues su casa parece una casita de cuento de hadas. Es, en verdad, preciosa.
Observemos con atención la vista panorámica;
sobran las palabras.

A veces me pongo a pensar en el primo y en su casa y casi llego a la conclusión de que él es muy tímido y que, mediante tantas flores y lugares hermosos de su vivienda (en La Trampa) quisiera convencernos de que él es más buena gente de lo que pudiéramos creer, jajaja, en serio, eso pienso. En otras palabras, el primo es como un poema, pues te habla de un tema y te salta para otro de forma brusca, siempre con una sonrisa (a veces irónica) que te demuestra que estás ante un buen y gran hombre.
Ah, si te pones a escucharlo verás que te mete de una en la biología, en la matemática, en el sabor de la tormentosa rebeldía por las formas preestablecidas, aunque él, paradójicamente, conserva muchas posturas a las que un descuidado podría tildar de arcaicas. Ah, pero no el primo, no, no, no. Lo que tú digas, aunque no se lo digas al primo, él lo escucha, pues tiene dos buenos radares y la sempiterna sonrisa (tan igual a la de su padre).

Y ya que les hablo de sus sonrisas, me parece conveniente detenerme un instante en ellas. La sonrisa, sí, la sonrisa. Ella puede ser tenue, de la boca para afuera o apuntando hacia el alma propia o la que tiene enfrente. También puede ser franca o escondiendo un diente roto o una idea prejuiciosa que haga nido en nuestra mente. Ah, pero la del primo no es así, no, no y no. Es una sonrisa a la que los años han sabido moldear hasta conseguir el ángulo preciso que denota, junto al tono de voz que pueda emplear, para intentar hacernos ver que él está bien, que no le sucede nada, que la vida sigue y él tan campante, ja, igual a su padre, el que nunca aprendió a quejarse verdaderamente. Era una sonrisa que trascendió su vida, sus ilusiones, sus metas y sus sinsabores. Una mueca eterna la del tío, si se quiere, de satisfacción por haber logrado algunas metas que muchos de sus coterráneos no consiguieron con estudios, títulos y bienes materiales. Entonces, el tío, como vemos, usó muy pero muy bien esa mueca de sonrisa trabajadora ligada al sudor, a la faena diaria (¡epa!, ya me fui por el tío y abandoné al hijo: prometo que haré todo lo posible por no volver a cometer ese error, y menos en este momento cuando el primo Alberto se encuentra por allá, cerca de la casa natal de Dante).

Lectores, sin esperar a escuchar sugerencias de ustedes, es decir, democráticamente, he decidido dividir mi relato sobre el primo en dos partes, en la primera estarán sus aspectos psicológicos, para en la siguiente desparramarme en los aspectos físicos, calles, agua, flores y demás objetos que, aunque sean del primo, me parecen menos relevantes (excepto el sombrero marrón que usa y que lo liga de forma que traspasa el tiempo, con el hermano de mamá).

Él nos dijo, en las primeras de cambio, que “nos vemos entonces el viernes, allá en el colegio de mi hija, ella tocará en un espacio musical que…”. La vida, el tiempo, la huelga en Mérida, me impidió acudir al colegio; hablé con él y en un segundo me dijo lo que yo sospechaba: “tranquilo, nos vemos x día para subir a La Trampa”. Lo dijo como si nada hubiese sucedido, jaja, yo sé cómo se mueve el chocolate. Es decir, no me refiero a que él haya tenido algún resquemor, no, no, sino que creo que él piense igual que yo: “no se pudo porque no te correspondía”. Bueno, eso lo digo o lo presiento pues, de lo poco que lo conozco, me parece hallar en él una respuesta valedera y arraigada a la razón sin colindar con lo súper abstracto. En alguna oportunidad futura, y de esto tengo una muy cercana intuición, creo que hablaremos de esos aspectos tan insostenibles en las manos y en la mente como para poder enarbolar teorías o pareceres que tengan un asidero normal, o por lo menos metidos en una normalidad de un buen ciudadano.

¿Sociable?, ¿atento?, me quedo con la segunda. En todo momento el primo procuró ─y lo logró─ tener su atención a flor de piel. No me pareció fingida pues no le vi un comportamiento que me hiciera pensar lo contrario. Además, siempre estuvo pendiente de preguntarme que si quería algo, que cómo me sentía, en fin, un primo súper atento fue lo que encontré. 

Confieso que en todo momento, durante mi permanencia en la casa del primo en La Trampa, él estuvo muy pendiente de elementos que me causaron mucha impresión, ya les diré por qué: primera vez que yo veía un calentador de agua en La Trampa, ah, también fue primera vez que vi una carretera allí y que el carro llegara a la casa, piso de cemento, lámparas, nombre de la casa, ventanales, laguna, flores sembradas como si se tratara de un museo o amplio jardín; elementos que nunca pasaron por mi mente que pudieran formar parte de una vivienda de La Trampa. Siempre la recordé como la vi alguna vez: un lugar que, aunque rodeado de amor, poseía vertientes y raicillas de nostalgia y escasez; nostalgia por haber nacido mi madre allí dentro de tantos recuerdos campestres, y escasez porque, aunque había luz y oscuridad fuertes, se rodeaba de faltantes de todo tipo. 


Sobre el primo Alberto y su querida familia
En la foto del centro, y dentro del bosque, está Ágata en
el país de las maravillas, y en la de la derecha vemos
nada más y nada menos que a la modelo:
Guadalupe.


En primer lugar quiero hablarles de Ágata, la hija menor del primo Alberto, ella es… bueno, eso lo escribe de mejor manera Rita: Simplemente una niña hermosa, con mirada pura e interrogante, muy alerta de la conducta y acciones de los adultos que tiene a su alrededor, detallista. En lo poco que compartí con ella la visualicé como una niña de gestos amables, muy cordial y atenta con nosotros, con sus padres, pero especialmente con su hermana Alessandra. 
Alessandra: hermosísima prima, parece el retrato viviente de una dama de otro siglo dada la profundidad de su mirada y su gran tinte de persona inteligente, se nota que es muy pensativa, por tanto, muy pocos errores creo que cometerá en su vida. Rita les comenta: Síí, es una jovencita preciosa y fuera de lo común, digna de admiración hoy en día, porque siendo una adolescente, proyecta mucha madurez, tranquilidad y paciencia, aunque pueda tener las inquietudes propias de su edad, es fiel reflejo de una educación, hasta ahora, muy bien llevada y estoy segura de que será una gran mujer, exitosa en lo que se proponga. 

Adriana: vaya qué Prima, atenta como ninguna y con una sonrisa a flor de piel. Se observa una madre muy preocupada por sus hijas, por lo cual les auguro un muy buen futuro emocional, muy bien. 
Rita les comenta: Veo en ella una mujer educada, preparada, algo introvertida, de carácter fuerte pero apacible, solidaria. En el tiempo que compartimos con ellos, mantuvo una conducta amable y muy atenta… en fin, una prima comprometida con su familia.


Alberto, el primo
Merece este primo otro comentario por su empuje familiar y dotes para exponer por escrito sus ideas, bueno, creo que lo más que me ha impresionado de este primo fueron las palabras que envió respecto de su padre (mi tío Alberto, el hermano de mi madre Petra María). Y como ese ha sido un escrito casi histórico de acuerdo a mi punto de vista, pues comienzo transcribiéndolo, el cual, de seguro, quedará para la historia, pues, ja, no sabré yo cuántos padres desearíamos que un hijo nuestro se expresara así de nosotros. Sus palabras fabulosas que nos escribió desde Italia:
02/11/16, 6:02 a.m. 
De Alberto Rodríguez
Buenos días, familia: 
No es que sea mañanero o apresurado, sino que el sol entra primero por la ventana del día de acá… propicio para esta misiva.

Mi muy querido padre:
Vayan para ti, como siempre, nuestros mejores deseos para con tu eterno descanso y paz de allá.
En algún momento, cuando se nos permita, los que siempre te hemos querido nos reuniremos contigo; a lo mejor ya estás preparado para recibirnos y, nosotros sin haber hecho maletas por lo entretenido de los oficios. Sabemos que esperas a tu mujer, tu doncella que viste por primera vez tras aquella ventana de balaustres azules. Ella sigue siendo una sabia que custodia el templo que construyeron juntos con gran esfuerzo. Continúa atareada y muy pendiente de sus quehaceres y también de los nuestros, en magistral y espontáneo gozo, con algo para darnos a cambio solo de la presencia nuestra y el mantenernos unidos.
Entonces, como comprenderás, a "Dilia" como tú solía llamar, y sin egoísmo alguno, la queremos por acá. Padrenuestro, en el tiempo del no tiempo, por ahora, recibe los saludos y los fuertes abrazos que nos faltaron darte. Sin más por el momento; ¡Bendición!
Los sombrerúos de la familia, la dama de iron y el cuadro
completo de los retoños del dueño de "muñeca" la mula,
jajaj, no la confundan con... please

Comentario obligado sobre las palabras del primo Alberto: el primo no tiene idea de la larga cadena de sucesos a la que acaba de darle inicio, pues sus hijas (Alessandra y Ágata), por ese plan divino dispuesto por nuestro Creador, repetirán esa gallarda acción de escribir desde el alma hacia su padre. Y otro comentario: creo que solamente haber sentido lo que sentí cuando leí las palabras del primo para mi tío Silverio, ya justificaron la elaboración de esta entrada para el Blog.
Ahora bien, sé que algunos lectores –ojalá que sean muchos− harán como yo cuando terminé de leer esas palabras; en silencio y reflexionando la belleza de lo que acababa de leer, vaya, vaya, me dije, voy a plantearle al primo hacer para su padre un libro parecido a las Décimas que hice a los míos en 2012. 

La primera en reaccionar ante esa carta fue la Rita (se verifica con la hora).
02/11/16, 6:52 a.m. – De Rita
Dios te colme de bendiciones, primo, a ti y a los tuyos, en especial a esos padres hermosos que el Señor te regaló y a quien de una manera tan bonita los tienes en tu corazón.

Lectores, mis palabras iniciales ante las palabras del primo, fueron enviadas a la familia entera con el mismo entusiasmo que sentí al leerlas, escribí:
02/11/16, 7:26 a.m. – De Carlos Z
Feliz cumple, Ángel, en la tierra de los telescopios y que Dios te depare muchos más. Por otra parte, desde los tiempos de las Décimas y, con el único recuerdo del escrito de la prima Sofía para agradecer a sus padres, no leía algo tan hermoso hacia el padre y la madre tal como lo acaba de hacer el primo Alberto. Él sin saberlo, ha inmortalizado a mis tíos Alberto y Dilia. Seguro que le "sacaré la punta" que requiere tan hermoso poema escrito en prosa y en primera persona. Logro ver una sonrisa desde los cielos por el primogénito que llevó a la pluma la pequeña ventana que dio luz al mundo ocho pares de ojos primos (Rodríguez-Rojas). Te la comiste, primo Alberto; quisiste y quieres a tu padre… recibe de mí un Te quiero.

Ah, por supuesto que las palabras del primo conmocionaron la red familiar, pues la embajadora de la Pedregoza city of Méridan (y esposa de Mr Alexander), expresó casi al instante: 02/11/16, 7:50 a.m. – De la prima Aída
¡¡¡Qué grandeza tan grande!!!, el gran legado que nos dejó nuestro Grandioso y muy recordado Padre y a quien hoy recordamos y honramos su gloria con tanta vehemencia, me uno a ustedes clamando su bendición y la de Dios Todopoderoso. Amor y Honor a quien lo merece. 

Y prosiguió la prima: 02/11/16, 8:08 a.m. De la prima Aída:
Ah! Me emocioné tanto con la prosa de Alberto, que olvidé saludarles y felicitar al primo Ángel en su aniversario de vida. Que Dios nos siga bendiciendo y fortaleciendo, somos privilegiados por ser una bella familia (nótese que la prima quiso remendar el coroto pero por más que te tongonees siempre se te ve el bojote, dice una canción).
Buenos e inolvidables momentos. 


23/11/16, 7:57 a.m. – De Carlos Z.:
Aída, prima. Así se habla. Ten la seguridad de que tu querido padre sonríe de nuevo al ver que sus hijos desnudan sus almas para darle honra. Así se logra la continuación de nuestras vidas. Cuando partamos harán igual con nosotros. Muy bien. Vamos por el camino correcto (lectores, psst, aquí entre nos, me pareció que la prima creyó que se nos había olvidado su olvido, hum).

Pero… mis queridos lectores, tampoco vayan a creer que me fue fácil obtener esas conversaciones hermosas hacia el padre y tío Alberto, no, eso lo logré luego de una pequeña jaladita, ustedes saben de qué hablo, hacia… bah, mejor lean:
23/11/16, 8:17 a.m. – De Carlos Z para el hijo de la plenipotenciaria de la Pedregoza: 
Primo Darwing, primo. Envíame, por favor, de nuevo este chat al correo; quiero conservar las palabras de tu madre y de tu tío hacia su padre, el tío de la sonrisa inmensa y que merece estos regalos que mediante Dios le han dado hoy dos de sus hijos. Los publicaré en el blog pues son palabras históricas que serán leídas por lo menos en los próximos mil años. Fiiiiino. 
En la foto de la izquierda están Darwin y su hermano
Alexander, un día cuando estuvieron  en  Caracas,
 el de suéter rojo es el estimado, el mismo que,
años más tarde, sería el  telegrafista y dueño
del mundo del espionaje, en la siguiente,
cuando hizo el papel de clark  kent,
y en la última cuando lo
 visitamos en su casa (marzo 2016).


Este primo que es denominado “el estimado” por toda la parte norte de su clan allá (por los troyanos de meridan city), y que parece trabajar en el telégrafo, al instante me escribió como respuesta al whatsapp:
23/11/16, 8:23 a.m. – “DJPR: Vaya Z” 

Apreciados lectores, tardé dos horas en descifrar este escondido mensaje, el cual, por intermedio de los pesquisas, detectives y científicos especializados en la escritura “estimada”, me dijeron, “allí dice: querido primo Carlos, estoy al tanto de tu pedimento y te enviaré lo que solicitas en un santiamén”. Confieso que al principio los científicos tradujeron la clave "DJPR" como algo de espionaje y creyeron que decía: "Duramente Jodidos Pidiendo Revolución".
Vaya, qué primo, siempre escribiendo en clave, jajaj, pero yo tengo mis contactos para resolver esos jeroglifos. Astucia que tiene uno. Ah, se me olvidaba: gracias, primo, tu secreto seguirá bien conservado conmigo. 

Amigos lectores, yo, por mi blanda técnica narrativa −la que prometo mejorar− cometí un pequeño error en la secuencia cronológica de los escritos del primo Alberto, pero como es excelente rectificar y ser sincero, además, les confieso que me da flojera cortar el siguiente párrafo o escrito del primo Alberto y colocarlo como la entrada principal, por tanto, lo coloco de seguidas y de forma textual:
Del primo Alberto:
Apreciado primo Carlos: GRACIAS !!!... 
Sí, muchas gracias por tu constante insistencia en la intercomunicación, ojalá más tarde que temprano, nos adentremos en la necesaria comunicación, cuando menos entre nosotros los descendientes comunes; ya que, desde algún punto se debe emprender como ejemplo y aporte deseable a multiplicarse para con los demás. 
Debo contarte que estoy escribiendo acerca de nuestro terruño ancestral, te doy la primicia de algunas líneas con la intención de alimentar el tema que propusiste para el blog, que por enroque de palabras asumo como: DESDE EL MUNDO PARA LA TRAMPA. 
Un gran abrazote; doblemente, extensivo y caluroso para Rita, saludos.

Amigos lectores, esa promesa del primo de escribir sobre su “terruño ancestral” me llegó más rápido de lo que yo creía, y, en verdad, me luce un escrito propio para iniciar cualquier entrada sobre La Trampa. Ojalá hubiese tenido yo en las manos ese escrito cuando inicié la primera entrada del blog, bueno, pero he aprendido que todo llega en su momento perfecto, y perfecto es el de este momento en que se los envío y transcribo con pelos y señales pues, en verdad, es para aprender de los inicios reales de la familia y de la manera profunda y sin rodeos de escribir sus certeros puntos de vista. Sus palabras:

Del primo Alberto
En la frontera de la vida y en alguna casual encrucijada de caminos se encontraron nuestros abuelos Rosalino y Ramona… Allá en La Trampa se juntaron y engendraron 16 hijos, y, estos a su vez, se juntaron cada uno a otro u otra para conformar múltiples descendencias y seguir haciendo girar la rueda de la vida y la muerte, como tributo a la perpetuidad de la especie.
Nuestros abuelos eran campesinos que cultivaban la tierra y criaban animales para su propio sustento. El nono era un hombre sereno y tranquilo, sabía escuchar y actuar más que hablar, siempre era dado para brindar buenos y sabios consejos; mientras que la nona tenía el don de la palabra y el verbo para la comunicación con sus congéneres. Para con Ella que ahora está en la paz infinita del después y, en lo eterno que sigue manifestándose, significativamente, en el modo de ser de muchos de nosotros, sus descendientes. 
Como tal, ojalá que su actuar sin ñoñeces ante la improvisación, solución de problemas y la memorización de todo cuanto había leído y escuchado se constituyan, de cualquier forma, en legado genético trascendental para con nuestras representaciones de vida. La nona, en lo general, era muy alegre e entusiasta, le gustaban las fiestas y los encuentros con parientes y amigos, a los que visitaba con mucha frecuencia. Su manifiesta y segura templanza para con su entorno, le permitían emprender cualquier travesía con solo mirar el horizonte de sus sentires y pensares. 
Consecuentemente, debo aclarar que allá en nuestro terruño ancestral, La Cuesta de La Trampa, por aquellos años mozos de los abuelos, había solo caminos y no carreteras para la intercomunicación; no conocían el teléfono, tampoco la radio, ni la televisión; mucho menos el internet, no porque no tuvieran la electricidad, sino porque esta tecnología es de los tiempos de ahora. Anecdóticamente contaban que a sus ancestros les dio pavura (miedo intenso), creyéndose en el fin del mundo, cuando escucharon por primera vez el rumor estruendoso del vuelo de un avión. Por tal o cual, pudiéramos inferir que la información y el conocimiento que tenían nuestros nonos, era producto inherente a la mera trasmisión de padres a hijos y a la oralidad cabalgante en la intercomunicación de una población con otra, aunque, muy evidente, la interconexión entre culturas diferentes y muy distantes, también presentes en aquellos remotos lugares. Ya les hablaré de esto más adelante.


Fotos históricas de mamita Ramona, especialmente la de la
derecha donde podemos ver a la prima Marisol, al primo
Oto, a Márcos Jáuregui, a tía Gilda, tía Imelda (tuve
dudas en cuanto a quiénes eran los demás), 

Lectores: sé que estarán de acuerdo conmigo en que la anterior es una excelente descripción física y sicológica de estos ancestros hasta donde nos llega el recuerdo vivido. Por tanto, me luce que ella formará parte del conocimiento colectivo que de ellos tendremos quienes estamos sobre este mundo y de los que vendrán después de nosotros; experiencias transferidas por medio de la palabra, la mejor manera por lo duradera en el tiempo; y que hoy el primo Alberto Rodríguez Rojas, el primogénito de Silverio Alberto, expresa con un recuerdo que nos hace recortar los años y vivimos tales relatos y pareceres cual si tratara de dos o tres años antes. Buena pluma la del primo. 
         
  
Algo más sobre el primo Alberto y la prima Aída
Dentro de los pormenores para elaborar la entrada del blog familiar que corresponde al primo Alberto y al Rodrigall, llegó este agraciado día de hoy 28 de noviembre de 2016, cumpleaños de la prima Aída. Por esa razón, ya de entrada, el presente día presenta particularidades especiales y espaciales de sentires encontrados, ya verán por qué. 
Previamente les acerco algo de cuanto pienso respecto de determinados asuntos: siempre he sentido o creído que los momentos se juntan, me explico: me parece que cuando alguien tendrá un percance súper dañino (ustedes pueden suponer a qué me refiero con esto de “súper dañino”), poco antes de ese suceso, ya sean semanas, días u horas, algo se mueve en todos los órdenes para que eso suceda; algo ayuda en mucho para que el resultado final dañino se produzca, es como una confabulación de todos los elementos para la producción del hecho que debe suceder. Es en verdad, como algo predeterminado. 
Por el contrario, en otras oportunidades todo se da de una manera muy imperceptible a fin de que el acto bueno, magnífico, saludable o buscado se produzca. Al igual, es como si todas las fuerzas del Universo se pusieran de acuerdo para que se verifique el hecho agraciado. 

Este último caso es el que veo que le sucede al primo Alberto, es decir, presiento en él, en la actualidad, que todo se está moviendo a su favor. Su saludable familia, su madre de 87 años cuerda y amorosa, su esposa, sus dos hermosas hijas, su viaje a Italia, el trabajito que Dios le deparó por allá, y para rematar: ese acercamiento con la familia que, sumado a la manera tan prodigiosa como está escribiendo, me hacen pensar, sentir, que el primo Alberto se encuentra actualmente inmerso en una de esas rachas favorables. Ah, por supuesto que tal situación bondadosa solamente posee un nombre: Dios. En palabras llanas: algo muy bueno, o por lo menos bastante correcto está realizando el primo para que se deslice en esa patineta de bendiciones.

Ahora les comento la otra cara de la moneda: cuando los seres humanos nos encontramos en esa “racha” divina tenemos dos caminos ante nuestra vida: 
1) decimos que es buena suerte y que lo merecemos, y nos quedamos inmutables ante esos buenos acontecimientos, o 2) comprendemos que Dios nos está premiando y nos está cobijando por nuestro recto andar (cero envidia, nada de egoísmo, pensar de verdad y asistir al hermano, dedicarles palabras hermosas a los parientes que partieron… y, por tanto, agradecer a Dios por su misericordia. El primer caso nos lleva a que la mano de Dios se aleje de nuestras vidas; el segundo, el del agradecimiento, nos acerca a Dios y produce mayor abundancia en el sentido benefactor para nosotros y para quienes están a nuestro lado.
Pido, por tanto, que este segundo caso (el del primo Alberto), él agradezca a Dios tantas bondades que puedo notar en su vida. Por cierto, esa vena literaria que he visto en el primo, especialmente la manera como expresa sus puntos de vista entre prosa y verdades donde ha empezado a desnudar su alma (se quita complejos, desecha maltratos, aparta egoísmos, escribe a su padre a su madre) lo acerca al mundo que siempre estuvo allí y adonde veo que el primo penetra con sabia prudencia. Esta situación es la que vuelvo a detectar en las palabras suyas de hoy dedicadas a Aída, la prima que, ante las hermosas palabras de su hermano no le quedó más remedio que responder, jajajaj, muy bien; y lo hizo con engalanamientos gramaticales y semánticos. Les transcribo estas palabras de ellos que, en verdad, me veo en la necesidad de publicar por contener elementos súper, súper históricos dentro de la familia. ¡Qué grandeza!; lean:

Iniciamos este día (28 nov 2016) con el mensaje del primo Alberto por el whatsapp, lo transcribo:

¡Buenos días, ¡Rodrigones! ¡Feliz cumpleaños, Aída!
Nuestra querida Aída se merece este y muchos más cumpleaños; para ella abrazos muy especiales y un ¡hurra!... antes de que saboreen la torta, dicha que no todos tendremos.
Siguiendo con algo de mis narraciones, debo decir que al nacer Aída, mi padre Silverio Alberto hizo una exclamación al contemplar a su hija, dijo: ¡Qué grandeza me da la vida con esta bella muñeca!
Este calificativo de “muñeca” retumbó por siempre en la cabeza de mi padre, tanto que pasados unos años, y cuando Aída pensaba en casarse, le escuchamos a él decir entre risa y nostalgia: “Ahora me dejan sin la muñeca de la casa”.
Mi padre no acostumbraba a perder, no, ante ese arrebato de su muñeca de casa repitió el calificativo a la cabalgadura cuadrúpeda que por tantos años lo transportó por parajes y caminos andinos.
Ahora bien, para los que conocemos y requetebién a Aída, la cumpleañera de hoy, podemos afirmar que Ella es una verdadera muñeca; siempre tan acicalada, su vestido, su peinado y hasta su cuerpo en silueta, cualquier duda al respecto pueden aclararla con Alexander, su esposo.
Así que cada quien con su muñeca respectiva… ¡Felicidades!
¿Histórica, la foto? Por demás. Nótese, arriba, la cara sonreída
de Alexander cuando cortejaba a la prima, luego, abajo, y en
el centro, saquen conclusiones del dueño del queso de El
Anís. Y lo mejor de la velada; los cuatro primos
 y hermanos entre sí: DJPR, Carlos Alberto
(con ese nombre ya se ganó el cielo),
Andreína, la nueva técnico
radióloga y Alexander
junior.

La respuesta engalanada de la cumpleañera de hoy, Aída:
Bueno y celebrado lunes para la gran familia nuestra, y muy especial para mí, que tengo el mejor año de mi vida, pleno de salud y bendiciones, agradecida a Dios Todopoderoso por haberme situado en un hogar maravilloso, con unos padres y hermanos que siempre me han querido; y para complementar tan grande regalía, me ha permitido seguir disfrutando y viviendo la vida con un hombre e hijos maravillosos; hijos que a su vez me alegran la vida al darme los mejores nietos del mundo. En fin, toda mi familia es una “Real grandeza”. Mil gracias por tanto regocijo y brindo por la vida y por todos los años que nos quedan por vivir. 

Lectores, mi opinión es que la prima Aída, luego de haber escrito las anteriores y engalanadas palabras, y de releerlas con cuidado sumo, se dio cuenta de que, en lugar de saludar a la familia, se había dejado tomar por las bonitas palabras de su hermano y se lanzó un pequeño discurso para hablar de tal y pascual en su torta de cumple, jajajaj, luego, casi a los dos minutos, recapacitó y se dijo: “voy a ponerme más seria”. 

Así, ella escribió la segunda parte de su mensaje histórico: 
Gracias, de todo corazón, por tan bonitos mensajes, una se engrandece y agradece a Dios por hacernos pertenecer a una gran familia como la nuestra, la que a pesar de las distancias físicas todos percibimos el aroma y fragancia de tan grandioso jardín, cual es la gran familia nuestra.


¿Se pusieron todos de acuerdo para cumplir años?
Esa fue la interrogante que vino a mi mente cuando empiezo a ver la lista (Josefina, Aída, Alexander, Adriana, el gato siamés de la reina de Escocia, el perrito Hércules del primo telegrafista y experto en jeroglifos). ¿Tantos?, indagué la posible causa con científicos (los mismos que me prestaron ayuda para descifrar el mensaje oculto del súper agente 86 (DJPR), y sus respuestas coincidieron; dijeron que como esta era la última entrega de este año del blog familiar, entonces todos, habían inventado cumpleaños para intentar remendar el bojote, vaya, vaya, no entendí muy bien cuanto me quisieron decir, ah, ustedes sabes que yo no soy muy ducho en jeroglifos, pero para eso tengo al estimado de… bah, saben bien a quién me refiero. Paso, entonces, a reenviarles lo que leí respecto de esa cumplemanía que abordó las redes sociales al respecto:

[29/11/2016, 4:08 a.m.] De Alberto Rodríguez Rojas: ¡feliz día para todos!
Bueno, “Rodrigones”: Hoy es un día en el que tal vez tenga que hacerles saber (mejor, recordar) que hoy 29 nov es el cumpleaños de ADRIANA, mi amada, quien, más que una compañera me da su amor incondicional, aunado a ser la madre de mis adoradas penúltima y última descendiente, Alessandra y la pequeña Ágata.
La prima en su cumpleaños actual, fue una foto que nos
enviaron las agencias reuter y roiter; días en que el
primo primogénito, con la distancia, desnudó su
corazón para dejarlo en la escritura histórica
que nos ha enviado desde Italia.

PARA ADRIANA; DESDE MI CORAZÓN (de su esposo Alberto):
Para ti mujer // eternamente agradecido // desde que nos conocimos // cambiaste mi vida // enhorabuena
hoy eres vida para mi vida // cual aliento para mis temores, // razón para existir // ¡Oh!, dicha para mi corazón
ojalá no te falle // tampoco a mis hijas, // cuenta conmigo, seguiremos adelante, // nuevos amaneceres al calor de tu encanto, // reverdecer de mis sentires, // encuentro tras encuentro de amantes
tú, yo y nuestras hijas mirando hacia el mañana, // y me pregunto qué será de ellas cuando ya no estemos, // ni pensarlo, // mejor estar en el ahora // para seguir disfrutando cada instante, // entre el aquí y el allá, // como amantes errantes // que buscan tras la luna // abrazos y besos, // más un rinconcito de amor;
¡Qué más se puede pedir!
Otrebla.- 29/11/201

[29/11/2016, 4:58 a.m.]  De Rita: Buenos días todos. Qué hermoso, primo, qué linda manera de resaltar y exaltar a tu esposa, esa compañera y mujer que Dios te regaló y a través de quien tienes esas preciosas hijas. Simplemente, síguela amando, valorándola, escuchándola y respetándola, y nunca le fallarás, ni a ella, ni a tus hijas. Para ti, Adriana: nuevamente, feliz cumpleaños, larga vida llena de salud, éxitos y la bendición de Dios. Pido disculpas al resto de la familia por este mensaje tan tempranero de la una y tantas de la mañana, hora venezolana, pero la cumpleañera de hoy, por encontrarse en otras latitudes, así lo ameritaba.

[29/11/2016, 7:08 a.m.] De Aída Rodríguez: Bueno y feliz día para la gran familia nuestra y de manera especial para mi querida cuñada, la internacional Adriana, la muñeca de Alberto y madre de otras de sus muñecas. Llegue hasta ella mi efusiva salutación de cumpleaños y buenas vibras desde su tierra y su gente, que se complace en saber que voló a otras tierras en busca de más conocimientos y así proveer mejor vida para sus hijas. Te admiro, cuñada, y celebro esas oportunidades que solo la bondad de Dios nos ofrece. Brindo por ti. Te quiero. Feliz cumpleaños, cuñada; muchos éxitos y bendiciones para los de allá te enviamos los de acá.

[29/11/2016, 10:33 a.m.] De Adriana Gallicchio: Saludos para todos. Qué hermosos mensajes de Rita y Aida; qué lindo sentir el cariño de los seres queridos. Hoy más que nunca extraño a toda mi bella gente. Mil gracias por tan bellos deseos y tantas bendiciones. Estoy inmensamente agradecida y feliz por esta maravillosa oportunidad que me regala la vida, al lado de mi amado esposo y mis bellas niñas. Abrazos para todos.

[29/11/2016, 10:45 a.m.] De Rita: Prima Adriana, eres un excelente ser humano y persona, es por eso que Dios te colma de bendiciones y te concede tan hermosos regalos. Debemos dar gracias al Señor diariamente por ser parte de esta familia, que aun sin ser consanguínea, sabemos que nos quieren y nos aprecian. Así lo siento, de , y doy gracias por eso. Deseo que sigas pasando un precioso día y sigas esforzándote para alcanzar tus metas, que de antemano sé que son positivas. Te quiero. . Dios seguirá bendiciéndote.


[29/11/2016, 10:51 a.m.] De Adriana Gallicchio: Qué linda, prima Rita. Amén por tus bellos deseos; así es, agradecidas infinitamente por ser parte de esta maravillosa familia. Un abrazoooote desde el viejo continente. 


Y llegó el día 2 de diciembre de 2016
Este día nos llega desde Italia un reportaje de nuestro corresponsal Alberto R.R. para el blog de la gran familia nuestra; es como si la familia, sabiendo que el la entrada del blog está a punto de publicarse, se hubiese puesto de acuerdo para cumplir años simultáneamente: mi hijo Carlos Alberto, mi hermana Josefina, los primos Aída, Adriana y Alexander, además del acto de grado de la prima y madre de Guadalupe: Andreína. 2 dic 2016, 11:27 a.m.; lean y entérense de la historia completa del inicio del romance iniciado en aquella bonita ventana azul de La Cuesta en La Trampa, tiempo en que se inició la muchachera R.R: (segundo encuentro Silverio – “Dilia”)
Queridos “Rodrigones”, consanguíneos y afines por amor:
Les sigo dando los ¡Buenos  días! , bien mañanero, no por competir sino más bien por las ansias de compartir. Además, seguimos con la tanda de cumpleañeros que en esta temporada se desbordó; claro, sin sacar muchas cuentas, son las consecuencias del mes de los enamorados y los amores de inicios de la primavera que también −de alguna forma− están presentes en el trópico.
Nuevamente se me vuelve a ser muy especial este día, por lo especial del cumpleañero del hoy: ¡un gran abrazo para NUESTRO QUERIDO ALEXANDER! (nota: este es el esposo de la prima Aída).
La primera de la izquierda: la foto que Alexander
le envió a la prima por whatsapp para enamorarla.
Su foto de gran gimnasta, y luego con su primo preferido.


Para él todo nuestro reconocimiento por su bien merecido actuar, manifiesto enteramente no solo con Aída sino con todos los que le conocemos. Por tal, le dedico, excusándome previamente por mis celos aún permanentes para con mi hermana. Así que, antes que tarde, perdóneseme si le fui duro al comienzo de conocerle, pero es la condición de hermano mayor la que me hace ser como soy. Sin más preámbulos:

Vaya mi narración del segundo encuentro de Silverio Alberto con María Edilia: 
Pasaron varios días y el flechado de la visión de aquella joven de la ventana seguía buscando la manera de acercarse a Ella, como quien busca y no busca la oportunidad que por espera ya le carcome en ansiedad. Enterado no solo de su nombre, sino de dónde era, a qué familia pertenecía y a qué se dedicaba; cantaba y tarareaba una y mil veces: María Edilia, María Ediliaaa… aunque no me esperes yo a ti he de llegarrr... A Belén, el caserío vecino que estaba al otro flanco de la montaña, le conocía, pero pocas veces iba por esos lados, pues disque allá no querían mucho a los extraños y menos para que procuraran alguna de sus mujeres.

Esta muchacha era estudiada, venía, aquel día que por primera vez le vio, del pueblo de Santa Cruz, donde estaba viviendo con una Tía para hacer sus estudios. Así que el caballero estrepitoso de esta historia, empezó a hacer su trama causal para forzar un encuentro que aparentara lo casual, antes que fuera tarde y la bella joven se volviera al pueblo o la pretendiese cualquier otro. Toda posibilidad se le venía a la cabeza, pero no encontraba una ocasión formal para asegurar, al menos, una visita y volverle a ver. Se preguntaba, a quién conocía para que le sirviera o recomendara una celestina y así actuar discretamente para concertar una cita de encuentro.
El momento llegó y, zan,… saltó la chispa, conocía, no tanto, a uno de los hermanos de la joven, a Adolfo. “¿Será que le gustará llegar a ser mi cuñado?”, se preguntaba. A sus oídos había llegado el rumor de que la susodicha tenía varios hermanos y muy celosos, más aún porque ella era la menor de todos y querían lo mejor para ella; la consentida de la casa.

Coincidencialmente, en esos mismos días de tramas y divagaciones mentales de nuestro caballero, este, buscando otras ocupaciones diferentes a las que reverentemente hacía en el campo, se había propuesto ir al pueblo de Lagunillas para pedirle algún trabajito al Alcalde o al Prefecto del Municipio; así que, positivamente, una madrugada de un lunes, se montó en su “muñeca”, recorrió 16 km y llegó muy temprano al pueblo a solicitar una entrevista con el Burgomaestre. Este, como todo funcionario público, se hizo esperar, y no fue sino cerca de la media mañana que lo atendió. 

Le preguntó qué sabía hacer; Silverio respondió que había estudiado hasta tercer grado, que había hecho un curso en el Ministerio de Agricultura y Cría, que había trabajado en el cine de Lagunillas de su cuñado Luis Zambrano,… ¿lo conoce usted?... por supuesto, quién no le conoce, es un buen maestro, pero un empedernido y testarudo político copeyano; y el contestatario Alcalde, además, puntualizó diciendo: Precisamente, necesito un maestro, pero Ud. no tiene ni tan siquiera un sexto grado, así que, qué le vamos a hacer… A lo que de súbito nuestro personaje le respondió que tenía una pariente que acababa de terminar la primaria y que necesitaba trabajo, que por favor se lo diera a ella, que mucho lo necesitaba. El Alcalde concluyó diciéndole: Bueno… hágale la propuesta y que venga a hablar conmigo… Cómo no, Señor Alcalde… muy agradecido por su atención… ya estaremos muy pronto de vuelta por aquí… ¡Gracias!,... ¡Que tenga un buen día!...
Aquel enamorado −ahora más emocionado que nunca− había encontrado una protocolar forma de acercarse a su objetivo concebido y alimentado en desespero en los últimos días; ahora sí iría a ver a María Edilia. Tenía más que motivos, le era inexorable hacerlo e iniciar escarceos amorosos reales; pues, su inmanencia orgánica reforzaba cualquier trascender que le dictara su corazón.
Nuevamente se vio montado y cabalgando a muñeca. Con más prisa que otras tantas veces subió toda la loma de la montaña para llegar a su cima, La Trampa. Pasó directo a Belén y llegó en un santiamén a la casa de su María Edilia. Allí desmontó y con respiraciones profundas daba sigilosos pasos y a la vez las buenas tardes como saludo a la jefa y patrona de la casa, era la madre quien le recibía y esta, más que inmediato, le preguntó qué se le ofrecía, qué lo traía tan inesperadamente y a qué se debía la prisa y tanto sudor de la bestia. Y, nada de mandarle a pasar adelante.
Izquierda a derecha: 1) a quienes tuvo que convencer el tío 
de la hermosa mirada para enamorar a su "Dilia",
2) él, 3) la que estaba aprendiendo a ser la dama
de hierro, y 4) mi padre a quien llamaban Luis
Zambrano (nunca supe cómo ni por qué
pasó a ser Juan Francisco), ¿se iniciaría 
así la saga de los espías y
personajes de 
la familia? 


Hace calor, pero el día está muy bonito ─dijo el caballeroso andante.
Sí, hay buen tiempo ─pronunció secamente la señora. 
Me ha traído por acá una encomienda para la Señorita María Edilia.
Sí, de qué se trata.
Bueno… el asunto es que el Alcalde necesita una maestra y su hija tal vez tenga la posibilidad de tomar el trabajo.

Aquella señora, le miró de arriba abajo, buscando algún pretexto que ni por malicia podía entrever y, terminó diciendo: 
Siendo así, pase adelante y se sienta, espere aquí en el corredor que voy a llamar a Edilia. 
Enseguida la muchacha salió acompañada de su madre, ya había escuchado detrás de la puerta toda la conversación, pero nada que ver, se daba por no enterada... 
Mucho gusto, es un verdadero placer conocerles, mi nombre es Silverio Alberto Rodríguez Dávila.
Le extendió la mano y también a la madre, esta enseguida le dijo: 
El gusto, gusto es, aunque para mí: Petra Vielma de Rojas ¿Qué le ofrecemos?... acaso quiere un vaso de agua, porque parece estar Ud. sediento; luego si es de su aceptación, le prepararemos un café.
Sí, está bien, ¡gracias, señora!..., se los agradezco, vengo de Lagunillas y quería darles la buena noticia cuanto antes.
Edilia, hija, búscale un vaso de agua al señor. 
Con permiso ─dijo la joven y mostró una sonrisa que al caballero, ya sentado, le llegó hasta la médula de los huesos. 

El vaso de agua ya lo tenían tras la puerta las otras hermanas de la joven, así que retornó al corredor con el vaso de agua sobre un plato, la dio al sediento, se miraron a los ojos en cortos instantes, suficientes como para beber del vaso, todo en un solo trago, absorbiendo también la nueva visión de la joven, que se había hecho más cercana; pues, ya le había casi… tocado la mano.
Retornó el vaso vacío sobre el plato en la mano de la joven y dijo: 
Muy buena agua esta de aquí. 
Doña Petra volvió a hablar: 
Es del manantial y la ponemos en el aguamanil para que siempre esté fresca.
Bueno, Señorita María Edilia, como le decía a su señora madre, hay un trabajo de institutriz y, hablando con el Alcalde, Ud. es la más indicada para que lo tome, si fuera su gusto… 
La joven dijo:
─¿Para dónde necesitan una maestra?, me gustaría, y mucho porque ya quiero trabajar.
Entonces, el persistente caballero dijo: 
Tenemos que ir a una cita con el Alcalde para los pormenores; así que usted dirá.
La madre expresó:
¿Le parece bien para dentro de ocho días?, para el próximo lunes pues hay que hablar con uno de los muchachos para que acompañe a Edilia.

Con los ojos más verdes que nunca, ahora el caballero dijo: 
No hay problema, está bien, ¿vengo a buscarles?, ¿o ustedes llegan hasta La Trampa, y ahí nos encontramos?
Hecho el mandado, y sin pocas ganas de partir, nuestro caballeroso se despidió, no sin antes haberse tomado un cafecito hecho por la joven, que ya se le empezaba a materializar de una visión a algo más que carne y hueso…
Caramba…  mis queridos “Rodrigones”, pareciera que las historias y los hechos son cíclicos y no casuales… Y, como siempre, se me hace largo decir lo que siento; discúlpenme todos, fueron 1.492 palabras (llegada de Colón), aunque pudieron, simplemente, no haberlas leído; les he “desWhatsAppdo”, lo tendré en cuenta para la próxima…Ah,… otra, caramba: ante tanto palabrerío, por poco se me olvida: ¡mucho éxito profesional! para la graduanda, ¡Felitaciones, ANDREÍNA! Se te quiere y aprecia; pa’lante…
Andreína con la presentación de su Tesis y su graduación, 
sus seres queridos y,  por supuesto, con Guadalupe
 y Abraham, sus hijos.



Sobre el Libro de visitantes
Lectores: para cerrar, por los momentos, la escritura sobre el primo Alberto, les comento que el primo Alberto, estando yo en su casa, quiso que diéramos inicio al registro formal que se llevaría a partir de ese momento de todas las personas que visitaran la casita de hadas. Ahora bien, les propongo, en serio, que veamos la casita de hadas como el centro familiar que nos está faltando, ya conversé eso con el primo y está en total acuerdo. Ah, les adelanto que en dicha casita ya existe el libro de registro de visitantes, jajajaj, aunque no lo crean, y está firmado por quienes inauguramos la visitadera del siglo XXI a la casa de La Trampa, la que, sin mirar en el pasado, nos abre los brazos con entusiasmo. Dicho documento se llama: "Libro de los visitantes", y el primo Alberto quedó encargado, por decisión unánime de los miembros iniciales de  cuidar y llevar al día dicho ejemplar histórico. 
Los iniciales plenipotenciarios firmando el Libro de
visitantes, firmas que quedaron estampadas
solicitando las muchas que estarán allí.


Antonio Arismendi Rodríguez
¿Y quién es este personaje que aparece intempestivamente?, se preguntarán algunos lectores, pues bien, les digo: él es el hijo mayor, el consentido de mi tía Francisca, la de los ojazos verdes y que compartía con el tío Alberto, las sonrisas a flor de piel ante toda circunstancia. Tíos que se reunieron con su hermana Petra María (y con Leida, tío José Ramón, tía Matilde, Socorro, Imelda, Pedro). Les comento que he estado en contacto con el primo Antonio y me envió unas palabras para la familia toda: 
Los quiero mucho a todos y en verdad, me hace falta conversar con todos pues son mis familiares. Por acá el trabajo es duro, hay mucha competencia, por eso hay que ser puntual y estar muy pendiente. Por lo demás, tengo aquí a mi querida esposa, hijos y nietos, todos le envían saludos a la gran familia nuestra que poco a poco se afianza y se une cada día más. Ah, mis hermanas hermosas que tengo allá en Venezuela siempre vienen, me llaman y compartimos, por eso estoy muy agradecido. Un abrazo a toda la familia y mis deseos porque siempre estén bien y en la unión que nació desde La Trampa, donde nació mi querida madre Francisca Rodríguez de Arismendi


El primo Antonio (camisa morada), la tía 
Francisca con sus hermosos ojos y sus 
queridas hijas: Mariana, Yanira,
 Francy  y Yaritza. Observen los  
dos hijos del primo Antonio, 
estupendos. Feliz navidad a
todos estos primos, 
un abrazo.



La tía refina (Josefina Zambrano) expresa:
"Hola, Carlos, por fin un tiempo que aparto […]  pero se me acabó el tiempo justo cuando iba a iniciar tu escrito sobre La Trampa, lo observé ligeramente y sin leerlo a profundidad, me pareció algo tan agradable y satisfactorio, el cual, más tarde lo reviso de nuevo, felicitaciones por tan prodigiosa idea , junto con los actores que colocaste en ello. abrazos".

Nota, lectores: esta tía refina piensa ir hacia México el 16 de diciembre de este 2016 ; un buen deseo porque consiga lo que su alma busca, y en fin, un pensamiento hermanado por todos los que están fuera de nuestras fronteras. 

La foto que pude montar de la tía refina
y sus dos hijos


Nixon, el 16 / 05 / 2015, escribió “RECORDANDO A MI FAMILA”, y nos recordó que

"Nacemos, crecemos, cada uno dedicado a lo suyo. Vivimos juntos durante años y luego cada persona busca su camino y nos separamos. Pasan los años y casi ni nos vemos. ¡Qué v…! Tenemos que inventar algo para vernos, comunicarnos, ahora que estamos vivos. Todos a fortalecer a la familia.  ¡Feliz día para todos!". 



30/12/16, 4:43 a.m. - De Alberto Rodríguez Rojas: Queridos Rodrigones:
Ya se nos va el Año Viejo, como todo lo que inicia, termina; pero, cumplió con sus objetivos; tal vez nosotros no, menos mal que nos dan otra oportunidad para montarnos en un nuevo ciclo y seguir rondando mientras tengamos presencia y voluntad para los haceres que aún no concluimos y otros que ni tan siquiera los hemos pensado posibles de hacer.
Ahora, con mucho optimismo preparémonos para recibir y darle la bienvenida al próximo año 2017, por lo que desde ya les deseamos ¡ F E L I Z   A Ñ O !
Reciban muchos abrazos, y, uno muy especial que vuele en las distancias y nos mantenga unidos; ello es posible en… ¡U N G R A N  A B R A Z O O T E !
Mucho ánimo con esos logros propuestos para este nuevo año y, de verdad a verdad, todos a crear y a retomar propuestas, tanto las nuevas como las inconclusas; todas las que sean necesarias para los cambios reales, comenzando por las de nosotros mismos, y, ya más luego, por una gran sumatoria de voluntades, trascenderán respectiva y significativamente a los cambios externos anhelados, tanto comunes como propios.
Los problemas del pasado, si los hubo, ya no tienen razón de persistir, pongámoslos en las maletas del viajero año viejo para que se las lleve a donde tienen que estar, en el olvido. Demos cabida a las futuras vivencias que El Cielo al ritmo de la luz nos depare para nuevos y resplandecientes amaneceres.

Hagámonos más solidarios y brindemos nuestros servicios no solo para quienes puedan pagarlos; en otras palabras, seamos serviciales. Aprendamos de la vida, observando y detallando los aconteceres cercanos y distantes, analizando, estudiando; pero, lo más importante es que lo que hagamos, hagámoslo bien, con amor y arte; en lo análogo, con gramática y ortografía, para así poder entendernos y comunicar lo que nos corresponde como especie racional. Todos tenemos funciones de vida; pero, por Dios, no más excusas en la prisa por los errores que cometemos.
Aceptemos a ese otro aunque no nos plazca por entero a los sentidos; pues, con su sola presencia y no necesariamente a nuestro lado, compartimos aire y espacio en el convivir diario; por tal, veámoslo no con el desprecio del enemigo; sino más bien, como ese ser que nos permite como espejo vernos reflejados en imágenes de lo que queremos o no para con nosotros mismos y, por alguna razón, también para nuestros seres más queridos y allegados. Recordemos  que cada quien tiene su propio testimonio y razón de existencia, y por ello es válida o justificada su presencia, gústenos o no.
De seguro siempre habrá quienes quieran que venga el sol cuando hay lluvia y viceversa; así somos, unos más necios y otros menos, y análogamente tantas cosas más:
-Qué si lo dijo o no fulano, mengana o perencejo,
-Qué si esto o aquello, pero que no nos costa,
-Qué si el pato o la guacharaca,
-Qué si me gusta o me disgusta la suegra o el suegro, pero no vemos que mi pareja, a la que tanto dijo querer, se parece cada día más a ellos.
-A,… que no sabemos escuchar; pues sí, cada cual escucha lo que le interesa; pues, en general, se ve, se oye y se siente lo que le que nuestros sentidos así determinan. Por tanto, se hace más que necesario entrar en lo consciente para todos y cada uno de nuestros actos.

Disculpen la retórica, es parte de la verborrea de la cual muchos no hemos recibido ni tan siquiera la primera dosis de vacunación y, que tal vez sola la cura la sepultura.
De cualquier manera, mis queridos “Rodrigones”, por esta fecha tan especial, como lo es el poder renacer y estar presente para un nuevo año; por todo y todo:
Reciban los abrazos que siempre nos hemos venido dando, también los que nunca, por alguna razón, nos dimos; ahora,… todos juntos se hacen más necesarios que antes, por eso de la solidaridad y los necesarios interafectos de los seres, y,… mucho más, entre los que nos queremos y amamos en este compartir presente de vida y existencia.
¡F E L I Z   A Ñ O  2 0 1 7! ¡Todos a estar alerta del canto del gallo para con nuestros despertares! ¡Ki ri kiii!

30/12/16, 6:40 p.m. – DE Alberto Rodríguez Rojas: QUERIDA PRIMERÍA, CON ÉNFASIS AL PRIMO HERMANO CARLOS:
Por favor, no quiero seguir siendo un necio retórico; más bien me gustaría que me recordaran siempre como el primo que cuenta historias para sus hijos, nietos y las sucesivas descendencias. Todo con el fin primordial de tener sustento existencial para nuestro entramado árbol genealógico; ya que es probable que muchas de sus ramas se desprendan con el tiempo, como algo normal. Solo está en la voluntad de nosotros para que perduren, si nos lo proponemos desde ahora.
En cuanto a lo extensivo de mis escritos para el WhatsApp, estoy consciente de ello, solo que me aprovecho; pues, estoy más que seguro que el canto del gallo que ojalá siempre escuchemos, tarde o temprano, cuando ya nos acostumbremos para no decir adicionemos, nos cobrarán sus servicios... dichosos los que disfrutamos de La Trampa distinta a todas las demás y que nos tiene entrampados a algunos más que a otros.
A propósito de La Trampa, me gustaría que supieran algo más de “Muñeca”, al menos para que se la leyeran o recontaran a sus pequeños, me refiero a los niños que sí saben de esas cosas que se sienten por nuestros hermanos los animales. Sí les parece y no les importuno, háganmelo saber y se las enviaré por este medio antes que me lleven preso como dice mi querido y sensitivo primo Carlos; pues es un relato que surgió y se manifestó con varias líneas escritas y ya disponibles para saltar al ruedo.

Primo Carlos, con respecto a mis escritos que veo que lees y analizas un poco, podría decirte, un tanto salpicado de humildad y sin la intención de la vanidad que frecuentemente se quiere sobresalir ante todo, que vengo rasguñando con letras desde algunos años; solo que de incógnito. Tal vez con algo en el internet y el resto en archivos desordenados en tiempo y espacio.
Agradézcoles el aliento que me dan en sus comentarios por mis envíos y compartires; ¡GRACIAS, PRIMA RITA! ¡FELIZ NOCHE PARA UN BUEN AMANECER!


31/12/16, 7:06 a.m. – De Alberto Rodríguez Rojas: ¡MUY BUEN DÍA!
Queridos Primos, Rodrigones y Afines:
Ya nos llegó el último día del 2016, aprovecho para enviarles (parece que no aguanto dos pedidas) una narración de un animal, que sin haber sido mascota, dejó su respectiva impronta existencial como uno de nuestros “Hermanos Menores “especiales…
Relato hecho desde Bologna-Italia, no apto para adultos que olvidaron haber sido niños:
Silverio Alberto, tenía y cabalgaba una intemperante mula para recorrer distancias prudenciales; este animal de color castaño, genéticamente se había deslastrado de su propia naturaleza híbrida de caballo y asno; pues, más bien, detentaba el comportamiento de un brioso corcel. A esta bestia señera le llamó “Muñeca”, le propendió siempre para montarle, nunca para la carga de cosa alguna, la hacía lucir acicaladamente con todos sus respectivos aperos, incluyendo la alforja para víveres, o para portar cualquier cosa sobre la grupa del animal. También tenía presente para con él: sombrero piel de guama, capa doble faz, polainas y espuelas aceleradoras para remontarse por vericuetos caminos en busca de amoríos.

Mi padre tenía bestia de montar para él solo, él mismo había amansado el inmanente temperamento de Muñeca y, el animal solo obedecía a respuestas condicionadas precisas; de tal manera, que no aceptaba jinetes que no siguieran sus resabios, pues de lo contrario tras corcoveos serían tumbados al piso las veces que fueran necesarias.
Eran sucesivas tácticas implantadas al animal; cito algunas: montarle previo haberle colocado los tapaojos en ambos ojos, auparle por el lado derecho rápidamente y acompañándose del sonido “Tranquila Muñeca”; seguidamente se le destapaba uno de los ojos y se le conminaba a iniciar el movimiento de avance. Ya en el camino por delante se le podía destapar el otro ojo, y enrumbarse en un andar estrepitoso al destino fijado; siempre había que estar atento a que no se espantara con cualquier imprevisto, dígase el vuelo sorpresivo de un pájaro que se cruzara por el camino o cualquiera otra cosa.
Con todo y todo, yo siendo un niño, le montaba, por supuesto, siguiendo las instrucciones que me diera mi padre y, fue así como disfruté de buenos y serenos trotes y galopes con aquel bello y señero ejemplar.

Muñeca vivió muchos años, su pelaje había que re-entintarle con cierta regularidad, también su crin se le cortaba para que luciera acicalada y elegante, su pelo brillaba aunque escondiera un tono grisáceo, pero en cada cana seguía imperioso su ímpetu energético.
Con el advenimiento de la carretera (para La Trampa, año 1952) las bestias de montura y carga quedaron relegadas por la máquina, principalmente el carro; Muñeca pasó a ser un ejemplar de adorno en el potrero, siempre atenta al silbido de su dueño, que frecuentemente le llamaba para darle granos de sal con papelón y, una que otra caricia. Lamía sus manos y temblaba de emoción al ver a su jinete, más no comprendía por qué nunca le volvió a montar, ni tan siquiera la llevaba a pasear por prados y montañas como otras tantas veces.

Pues, lo pasado es pasado, y el jinete dejó de ser caballero para andar de a pie y en carro, hasta miedo confesó tenerle a Muñeca sí la volvía a cabalgar, también dijo que había que re-amansarle por el tanto tiempo de apoltronamiento; tampoco dejó que más nadie lo hiciera.
Así transcurrieron los años hasta que un día el ex jinete decidió salir del animal que tantos momentos y aventuras habían compartido juntos. Con lágrimas en los ojos, como cosa rara en mi padre, se enjuagó con su mano el llanto contenido, pues a Muñeca se la llevaban para un vecindario un poco lejano, donde el dueño de grandes espacios de potreros la amansaría nuevamente. Yo también lloré mucho su partida, pero me consolaba saber que nunca le faltaría qué comer.
Pocos días después en el Mercado de La Trampa, yo acompañaba a mi padre, como siempre, andábamos comprando víveres que lo cargábamos en una burra y, fue entonces cuando encontramos a Don Víctor Maldonado, el nuevo dueño de Muñeca; enseguida, refiriéndose a ella, dijo: “qué lástima, pero a ese bello animal nadie se le podía montar, por lo que le puse con las otras bestias de carga y, desgraciadamente se desbocó con la carga de café encima y murió instantáneamente”.
Yo volví a llorar, esta vez entre berrinches y sollozos, también vi que a mi padre se le aguaron los ojos y, disimuladamente se despidió del interlocutor aduciendo prisa para una diligencia por hacer… Hasta otra ocasión,  Atte. El Secretario Privado de Nona Ramona

31/12/16, 8:53 a.m. – De Aída Rodríguez: Maravilloso día para despedir el año y compartir con los de aquí, los de allá y los del más allá y agradecer a la vida por sus bondades y al Dios Todopoderoso por su magneficiencia para con nosotros por habernos dotado de una grandiosa familia, que ama y valora estas pequeñas y alegres celebraciones. !Qué grandeza!, diría mi recordado padre.
Para ti Alberto, Adriana y tus muchachas, llegue un abrazo grandioso como la distancia que nos separa, pero que nos mantiene unidos con los lazos que generan el Amor y cariño entre los hermanos; al igual que para toda mi gente que día a día alegran mi vida y fortalece mi corazón. Se nos va el viejo Año, pero viene el Nuevo, con el cantar del Gallo anunciando mejores tiempos y proclamando gran Alegría. Que Dios nos siga bendiciendo y nos dé Sabiduría, para enfrentar los nuevos días

Del Primo Alberto 17 de dic de 2016 (3ra parte del fabuloso relato)
¡MIS AGUINALDOS! ¡B U E N O S D Í A S!
… manteniéndome en la tradición de dar y apostar Aguinaldos, que no necesariamente tienen que ser cosas materiales, hoy les brindo, el tercer encuentro de aquel caballero que galopando se nos fue, pero que nos dejó a su doncella, para que todos la sigamos disfrutando, hoy menos joven pero más bella que nunca…
Primeramente para el suspenso que toda narración requiere, les manifiesto que este empeño de “DESCENDENCIAS Y VIVENCIAS”; pues, así he denominado a los escritos iniciados para honrar la memoria de nuestro querido Silverio Alberto; que pudiendo ser otro de mis pretextos atávicos, lo cierto es que siendo lo que sea, me percato de que irregularmente les he venido escurriendo y transmitiéndoselos, tal vez buscando una especie de retroalimentación que como fuente emane y motive toda posibilidad de otros surgimientos de fechas y actos mismos en los que muchos de ellos nunca tuve presencia física y que me he atrevido a recrear. Dios mediante los continuaré, por ahora los compilo y corrijo con la idea de una entrega más formal; por favor, pídoles me den cualquier referencia que consideren pertinente; ¡GRACIAS!

En el trascender del día a día para nuestro caballero, dentro de su inconsciente personal, era evidente asociar vigilia y sueños a una misma cosa; de tal manera que, toda actividad estaba conectada a la mujer que, sin terminarle de conocer, estaba cambiando su vida; y se decía a sí mismo: “esto debe ser lo que llaman amor a primera vista, y que nunca antes lo había sentido”.
Pero la situación no era del todo color rosa, ya llegado el sábado, Adolfo el añorado cuñado, en un encuentro casual en el Mercado de La Trampa, después de haberle brindado un buen trago de miche, le había hecho saber a nuestro platónico enamorado que su hermana tenía un pretendiente del pueblo, supuestamente era un maestro de escuela, que ya había venido a conocer la familia y hasta le dijo su nombre: Héctor Olinto Mora.
Aquel nombre retumbó toda la interioridad indeseada que tiene cualquier ser sometido a la tortuosa pesadilla de los celos, entre improperios su corazón latía agitadamente para equilibrar la circulación fogosa; pues, estaba envuelto en rabia hacia un desconocido que le robaba sus sueños y hasta el aliento de vida, de lo cual nunca se había percatado como fuerza esencial para el existir.

Tenía que conocerle e indagar de él para saber de sus fortalezas y debilidades, compararlas con las suyas para asegurarse ventajas y así poder vencer al contendor. Sobró quien le dijera que el susodicho pretendiente del pueblo de Santa Cruz, era un borracho empedernido, que había venido a visitar la familia de María Edilia y, ese mismo día se emborrachó hasta el más no poder con Adolfo. Y esto a Doña Petra, no le había hecho gracia, pues para borrachos ya le bastaban sus hijos, que también bebían alcohol, y bastante para colmo de males.
Ese mismo sábado y el todo el domingo, fueron los días más largos por trascurrir, pero al fin llegó el lunes, pautado para ir a Lagunillas a entrevistarse con el Alcalde para lo del trabajo de maestra para “su” Edilia.

Entonces, muy tempranamente se encontraron en La Trampa, era la tercera ocasión que se le presentaba para ver y estar con Edilia; Adolfo la acompañada, todos montados en sus bestias descendían por las lomas de la montaña. Edilia, como toda una buena amazona sobre su cabalgadura, lucía más bonita de lo que los ojos de un enamorado podían ver, con su bella sonrisa y su pelo largo y crespo alborotado por el viento iba esparciendo un dulce perfume igual a la miel.
Muñeca, como siempre, andaba adelante, resaltando su liderazgo para con las otras dos bestias, resollaba y resoplaba; las otras la emulaban. Edilia no se hizo esperar en la tentación de querer montar a Muñeca, estaba embelesada por el animal, se veía a sí misma montada en ella y dejando atrás a los otros jinetes; pero como había que hacer cambios en las monturas y, además, recuerden que Muñeca no era cabalgadura para cualquier ser, independientemente que ahora se tratara de la mujer de los sueños de su jinete.

Así que en total, cada quien en sus propias bestias, llegaron al pueblo, pasaron directamente a casa de Petra María, la hermana mayor de nuestro personaje [esta es mi madre, Petra María Rodríguez de Zambrano; disculpen la intromisión en la carta del primo pero como veo que ya se habla de varias Petras quiero poner orden en la pea; prosigue, primo y disculpa de nuevo], ella vivía allí con su esposo y dos hijos pequeños, en su abdomen recrecido se notaba que pronto vendría un tercero. Todos se presentaron ante la dueña de la casa y, esta también presentó a sus dos niños: Este es Hibernón y este es Luis Calabozo. Con las manos sobre su vientre, dijo con una expresiva sonrisa: “esperamos que venga la hembrita añorada de Zambrano”; se refería al apellido de su marido, que era así como le llamaba.
Mientras se retocaban y acicalaban nuestros viajeros sedientos, la hábil y juiciosa dueña de la casa les preparó una limonada de agua de panela, la bebieron y, luego les dio un cafecito acompañado de unas sabrosas paledonias. Ya comidos y bebidos se fueron a ver si podían hablar con el Alcalde.

A todas estas, regresarían para almorzar; pues, ya Petra María les había invitado; y más, por pura curiosidad quería compartir y saber, más que indagar, de quién se trataba esta joven que tenía trastornado a su hermano. Es más, en un ítem discreto de las conversaciones improvisadas de aquella mañana, se le ofreció a su hermano para actuar como celestina y ayudarle a conquistar aquella mujer.

Percato los bonitos recuerdos que me vienen al presente; pienso que se deba a la feliz niñez que nos correspondió por los encantamientos vividos, y que ahora conectados con la memoria colectiva hacen posible estas narraciones. Nuestros padres, conjuntamente con el entorno de personas con los que compartimos tantos gratos momentos, nos exigieron desde siempre la responsabilidad para con los necesarios aportes a los haceres comunes; pero, unísono y consecuentemente nos premiaban con constantes halagos que incitaban a seguir adelante en las tareas y rumbos propuestos. Esto hacía que los haceres encomendados no fueran imposiciones, sino desenvolvimientos normales para niños cualesquiera de nuestra edad. Nos criaron en la brega, pero con la precaución de la gratitud y la humildad indispensable para el día a día como desahogo en el mejor convenir.
Así siempre lo he sentido, se antepone primeramente el respeto y la responsabilidad como ejemplo emulado de nuestros padres; coadyuvando enormemente a tal hecho, la fantástica primacía de los relatos de cuentos e historias; los cuales satisfacían deseos sin llegar a sentir carencias por lo material, que ni tan siquiera podrían imaginarse como existencia necesaria. Particularmente, no tuve muchos juguetes, ni carritos en lo físico; pero, jugué, disfruté y me recreé en lo imaginario ante tantas elementos naturales como se me fueron presentando. Nunca me faltaron las mascotas: entre animales domésticos y, siempre, un inseparable perro, pájaros e insectos que capturaba; caballos, mulas, burros y hasta bueyes para cabalgar, árboles para treparlos; caminos para andar, ríos para bañarme, nubes para pensar, días y noches para soñar, luna como farol, sol para calentarme, arco iris para contemplar, brisa como caricia, viento para esparcir mi aliento, firmamento para inspirarme, estrellas para contar, ventanas para mirar y puertas para abrir, otros niños y hermanos para jugar y, lo más importante: un papá y una mamá que nos alimentaban no solo con alimentos y bebidas, también con mucho amor y cariño nos llevaban de la mano para guiarnos y protegernos. ¡Qué más se puede pedir!!!... Los pájaros y mariposas siempre me han invitado a volar.

¡Oh!,… ¡Qué bonito y bello todo cuanto siento! Tanto como para desconocer lo que ahora mismo pudiera faltarme y, como dice el refrán: “lo que nunca se ha tenido no hace falta”. Agregaría que no hay que despojar a la bondad de su propia belleza…
¡SALUD, PRIMERAMENTE, PARA TODOS USTEDES!


31/12/16, 9:01 a.m. - De AIDITA MADRE: Maravilloso día para despedir el año y compartir con los de aquí,  los de allá y los del más allá y agradecer a la vida por sus bondades y al Dios Todopoderoso por su magneficiencia para con nosotros,  por habernos dotado de una grandiosa familia,  que ama y valora estas pequeñas y alegres celebraciones.  !! Qué Grandeza diría mi recordado padre!!.. Para ti Alberto,  Adriana y tus muchachas,  llegue un abrazo grandioso como la distancia que nos separa,  pero que nos mantiene unidos con los lazos que generan el Amor y cariño entre los hermanos;  al igual que para toda mi gente que día a día alegran mi vida y fortalece mi corazón. Se nos va el viejo Año,  pero viene el Nuevo, con el cantar del Gallo anunciando mejores tiempos y proclamando gran Alegría. Que Dios nos siga bendiciendo y nos dé Sabiduría,  para enfrentar los nuevos días.

(nota: Hola, lectores. en la entrada anterior dice “AIDITA MADRE”, eso me sorprendió, y luego me dije: pues claro, esto me lo reenvió Darwin, jajaj, el primo, sonreído, el que me pareció que se molestó porque le dije un chiste de mal gusto, el mismo de la plancha´e  chino, pregúntenle a él qué significa eso, jajaj, bueno, ahora en serio: si le echo bromas a alguien es porque lo aprecio, pues de lo  contrario ustedes saben que ni lo nombro, pues no quiero tener problemas con la autoridad, ah, y si el asunto se trata pues, pido disculpas, jajaj, en serio, aunque no sepa por qué las pido, ah, jajajaj, bueno, sí, es verdad, quiero al primo Darwin por… a ver, déjame ver por qué, ajá, ya sé: porque en mi visita a su casa lo sentí como alguien sincero y atento con su madre, padre, esposa e hijas, y en verdad, me parece que su bondad y humildad lo tienen así como lo veo, es decir, bien; al lado de las cosas correctas). Pero sigamos con el blog y dejemos allí al súper agente 86.

31 de dic 2016 12;22 pm
Palabras de fin de año de Flor Karina para la familia
LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA PARA DIOS
“Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.” (Efesios 3:15)
La familia está en el corazón de Dios como uno de los diseños más importantes que creó desde antes de la fundación del mundo. Esto lo podemos comprobar de infinidades de versículos contenidos en la Palabra Santa:
Vemos que cuando Abraham buscó una esposa para su hijo, lo primero que pidió fue que ella perteneciera a la misma familia (Génesis 24:40).
Por otra parte, cuando Jacob fue llamado a su misión, aseveró que él le dijo a toda su familia y a los que estaban con él que quitaran de ellos los dioses ajenos (Génesis 35:2), y no solo eso, sino que cada persona entró en Egipto con su familia junto a Jacob (Éxodo 1:1).
Cuando Dios les da la ley del diezmo, le dice a su pueblo que indefectiblemente deberían diezmar todo el producto del grano que rindiere sus campos cada año y que Él les enviaría bendición para que cada uno se alegrase con su familia (Deuteronomio 14:26).
Después de que murió el profeta Samuel, David quería mandar un mensaje a un hombre llamado Carmel y a su mujer Abigail, que era una familia rica con muchas posesiones, y la forma en la que sabiamente decidió penetrar fue enviando el siguiente mensaje:
“Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre, y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes”. (Samuel 25:5-6)

Y así, podríamos escribir infinidades de ejemplos en los cuales vemos que la familia era importante para que un pueblo ganara una guerra, o para reconstruir los muros destruidos, como fue el caso de Nehemías. Cuando la bendición de Dios caía sobre una persona, inmediatamente descendía también sobre su familia, sin embargo, por el contrario, cuando las maldiciones reposaban sobre una persona por la desobediencia a Dios, toda la familia era también afectada.
Sin embargo, la familia no solo se muestra en un plano terrenal, sino también espiritual, vemos que en infinidad de ocasiones, nuestro Maestro Jesús, se refirió a parábolas haciendo la comparación entre el padre de familia con Dios como nuestro Padre Eterno celestial.

El camino que nos aleja de Dios es grande, la puerta es inmensa y todo lo que tenemos en frente son distracciones que nos alejan del Camino, de la Verdad y de la Vida que es la persona de Jesús.
En una ocasión, caminando Jesús por las ciudades y aldeas enseñando, le preguntaron “Señor: ¿son pocos los que se salvan? Y Él les respondió con esta parábola: “Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois”. (Lucas 13:25)
Compara al padre de familia con Jesús, porque se acerca la hora gloriosa en que vendrá por segunda vez nuestro Señor Jesucristo, y todos debemos estar preparados para su encuentro, ya que, una vez que se cierre la puerta, no habrá más oportunidad para entrar en el reino de Dios.

Finalmente podemos ver que el apóstol Pablo nos dice que EL NOMBRE DE TODA FAMILIA VIENE DE DIOS. Así que si somos Zambrano y Rodríguez, LO SOMOS POR LA VOLUNTAD DEL ETERNO, BONDADOSO, AMOROSO, MISERICORDIOSO Y PODEROSO DIOS, DE QUIEN RECIBE NOMBRE TODA FAMILIA EN EL CIELO Y LA TIERRA.
Que nuestra familia sea para honrar a Dios, porque solo así nuestra vida tendrá sentido eterno. No creo que ninguna alma sea tan pequeña como para vivir satisfecha con las cosas terrenales, y en este sentido va mi oración para esta familia y para los que están por venir.
Y que como fue orado sobre la iglesia de Filipos, que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guarde nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús. Amen.
Flor Karina Zambrano Franco

31-12-16
MI hijo Carlos Alberto, el día de su
matrimonio civil en noviembre de
 2015 y su esposa Nerlis

Con La niña de mis ojos, Flor Karina,
 el día en que nos bautizamos en
este 2016



¿Qué deseamos todos?
Indudablemente que todos, sin excepción, queremos que la familia se encuentre con salud y paz espiritual. Ahora bien, es bien sabido que no todas las personas poseen iguales características sicológicas y que conseguir dos miembros iguales dentro de la familia es algo imposible.
Valga esta pequeña introducción para entrar de lleno en lo que deseo transmitir: cuando uno de nosotros (de la familia) realiza una determinada obra, en lo que sea, construcción, latonería, canto, escritura, fotografía, oraciones, baile, agilidad oral, destreza en dibujo, excepcional madre o padre, o tía o tío, eso, es algo muy natural propio de ese ser. Lo cual debe ser visto con alegría por todos. En otras palabras, lo que ha podido faltar en la familia es que no hemos sabido ayudarnos para que el hermano, primo, tío, madre, padre, cuñado pueda pulir las destrezas con las que vino al mundo; pues una persona sola, sin asistencia, por mucho que Dios la sienta como hijo suyo, le es difícil realizar su misión, ya que vinimos a este mundo para actuar en sociedad, en unión con los hermanos.

Mi invitación es, por tanto, a que intentemos ver los logros del otro como si fueran nuestros. Por supuesto, sé que esto no es tarea fácil tomando en cuenta que hemos crecido en hogares, creo que sin excepción, donde los importantes somos los miembros de dicho núcleo, y donde el vecino, el extraño, el desconocido, en caso de estar pasando hambre o penurias, “él se lo buscó porque no hizo como nosotros”. Es decir, un ir y venir de situaciones en las que el vecino o hermano sufre, llora, entierra a sus muertos, mientras nosotros seguimos apertrechados en nuestra casa tranquilos pues tenemos algo full la nevera o con algo más de dinero; sin embargo, cuando el castigo de esa ceguera nos alcanza, entonces decimos que tenemos mala suerte y exponemos día tras día el ceño fruncido pues ese es el reflejo del alma. Además ¿qué necesidad tenemos de estar llamando a la familia ni desearle nada porque, total, ya estamos satisfechos con nuestra ceguera individualista?
Ah, lectores, por supuesto que las anteriores palabras no deben ustedes tomarlas como ciertas, no, no y no. Son solo parte de un relato que tengo en mente y que pienso sacar a la luz en poco tiempo, su título, al que aún no consigo darle forma definitiva es, por los momentos: ¿Por qué lloro, por qué sufro?

Alejémonos un tanto de mis relatos y vayamos a algo más serio con el que deseo finalizar esta entrega para la presente entrada del blog familiar, me refiero a estos días decembrinos que vivimos. Cada uno con una esperanza, cada ojo con otro semejante al lado, cada madre con sus retoños con vida o en su mente, cada hijo haciéndose preguntas con varias posibles respuestas, cada respuesta con distintas interpretaciones, cada mano intentando seguir construyendo algo y reiniciar lo dejado tras la puerta, cada lágrima queriendo decir lo que la boca no pudo (te quiero), cada boca callando la verdadera razón de la existencia: Dios.

Un abrazo a toda la familia y que los momentos navideños que vivamos en este fin de año 2016 sean de verdadera alegría para todos mediante unos corazones que seguirán aprendiendo a perdonar, a reír, a querer, a agradecer. En fin, una feliz navidad para todos los que lean estas palabras o para quien tenga tiempo para leer mis necedades. Y tú, que siendo mi hermano, primo, tío, tía, cuñado, y que has leído esta entrada sobre el primo Alberto y el Rodrigall, te invito a sonreír, a elevar una pequeña mueca de ternura por quienes han partido y que se ven reflejados en este escrito, ellos, de seguro, te devolverán la sonrisa, pues saben que fueron pioneros indispensables para la gran familia nuestra.
Y, finalmente, estés donde estés, te envío un caluroso abrazo y mis mejores deseos porque la pases bien al lado de tus seres queridos.

Nota final: como siempre, las imágenes y su edición, corte y mejoras de todo tipo fueron hechos por Rita; gracias a ella en nombre de toda la familia. Otra nota: Rita me envió otras fotos para incorporarlas al blog pero estaban en bloque y se salían del borde, y, como supondrán, no sé cómo recortarlas o editarlas, aprenderé a hacerlo, pero será en otra oportunidad. 
Y como para cerrar después de haber trabajado en esta entrada Rodrigall, me queda la gran satisfacción de hacer lo que quiso mi espíritu y saber que algunos de ustedes, los destinatarios de la presente, tengan a su alcance algunas "locuras" de este Carlos que hay en mí que, en verdad, es incorregible. Un abrazo de año nuevo para todos y tómense un pequeño trago en mi nombre, epa, dije un trago, no la botella, esa me la guardan para cuando nos veamos personalmente. 
Carlos Alberto Zambrano Rodríguez
Caracas, 31 de diciembre de 2016




El siguiente espacio le pertenece  a Rita, quien escribe:
La familia adicional que el Creador me dio
No quise que finalizara la entrada de este blog sin manifestar un poco mi sentir. Primeramente, gracias a Dios por lo mucho que me ha dado: por mis padres, Alfonso y Petra María, quienes hicieron lo mejor posible (y muy bien), tanto, que si me hubiesen dado a escogerlos los hubiese seleccionado a ellos; por mis hermanos, y muy especialmente por el milagro de mi hijo, Alfonso. Además de mi familia consanguínea –la cual es muy pequeñita−.
Hace algo más de siete años Dios puso en mi camino a mi Carlos, mi compañero, amigo, el mentor de este blog. A través de él, unos hijos: Flor Karina y Carlos Alberto quienes, no siendo propios, aprendí a quererlos como tal; unos hermanos (mis cuñados), muchísimos tíos y primos. 

En fin, una familia numerosa que más allá de lo que significa la unión mediante nexos de sangre, a la que me unió el Señor mediante el amor y el respeto, con esa sensación de conocerlos desde mucho antes, como si toda la vida los hubiese tenido cerca. Un sentir que se hizo más evidente en mi corazón después de nuestra larga visita a Mérida en marzo 2016, con el contacto y saludo diario del chat FAMILIA, ahora LA GRAN FAMILIA DE DIOS. ¿Verdad que tengo motivos más que suficientes para agradecer a Dios?
En ese viaje a Mérida conocí una parte importante de la familia, gente linda, especial, con ese don de gente que tanto se valora en las personas. Los primos mayores: Alberto, Aída, Alexis, Rubén Darío, Alexander, Adriana, Alba; los primos intermedios: Alexander, Darwin (el estimado), Andreína, Carlos Alberto, Ninoska, ufff… quisiera mencionar a todos, pero la lista es larguísima. Además, pude conocer y compartir un poco más con tía Edilia. 

Mi experiencia en el viaje a La Trampa fue realmente fantástica, sencillamente, me encantó, muchos sentimientos encontrados quizás por esa semejanza del lugar con la tierra de mis padres (La  Gomera-Islas Canarias), donde pasé parte de mi niñez, o quizás por todo lo que ya había escuchado de Carlos sobre el origen de su familia. 
Rodrigall, ahhh… Rodrigall, qué belleza, un lugar para soñar y encantador donde me sentí más cerca del cielo y de Dios, en medio de hermosas flores y otras siembras, donde mi lugar especial, ese que invita a la reflexión, fue allí, en aquel banquito, al lado del laguito teniendo como fondo la casa del primo y las montañas.


Muchas gracias a Dios y a ustedes, familia, por todas sus atenciones y cariño. Que el Señor los colme de bendiciones. Los quiero mucho. No olviden “la familia es para siempre”.  
La familia de Rita, esta foto me la envió ella al correo,
 sin embargo, a causa de que no me sé los
nombres de algunos preferí dejarla sin
 nombres para aplicar democracia.

Los perritos Rodrigones también pidieron su espacio en esta navidad  

Arriba, izquierda a derecha: Keisy, Layka Carolina 
y Sansón
Debajo: Sasha, Hércules, Thor Alexander y Osito




1 comentario:

  1. Lindo pueblo mi novia es de la sabana un poco mas alla de la trampa esta semana pase por las casas de la foto la bodega lindo pueblo y muy frio en esta epoca :)

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